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	<title>Traces of oil in the peruvian amazon</title>
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		<title>La vida en el Chambira</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Jul 2022 21:51:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La vida en el Chambira: Photo Gallery El agua oscura y quieta refleja las copas de los árboles y las nubes mientras una canoa se desliza a lo largo del canal que contiene una tubería que cruza la comunidad Urarina de Nueva Unión, en el río Chambira de Perú. Foto por Ginebra Peña Una canoa ... <a title="La vida en el Chambira" class="read-more" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/la-vida-en-el-chambira/" aria-label="Leer más sobre La vida en el Chambira">Leer más</a></p>
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<!--PHOTO GALLERY-->
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    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/1-Urarinas.jpg" title="El agua oscura y quieta refleja las copas de los árboles y las nubes mientras una canoa se
    desliza a lo largo del canal que contiene una tubería que cruza la comunidad Urarina de Nueva
    Unión, en el río Chambira de Perú. Foto por Ginebra Peña. Photo: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/2-Urarinas.jpg" title="Una canoa se acerca a un lago donde se derramó petróleo de un oleoducto cerca de la comunidad de
    Nuevo Progreso, en el río Chambira de Perú. El petróleo permanece en la turba de un pantano de
    palmeras cercano al lago. Photo:
Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/3-2-Nuevo-Peru-1-Urarinas.jpg"
        title="Cuando Leonardo Tello de Radio Ucamara lanza un dron para obtener una vista aérea de la comunidad
        Urarina de Nuevo Perú, todos en la cocina se detienen a mirar. Photo: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/4-Urarinas.jpg" title="Una familia comienza el día en la comunidad indígena Urarina de Nueva Unión en el río Chambira en la
    región nororiental de Loreto en Perú. Photo: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/5-Urarinas.jpg" title="Una niña Urarina de la comunidad de Nueva Unión es cautivada por un dron que sobrevuela. Photo:
Ginebra Peña"></a>






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        <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/6-Urarinas.jpg"
            title="Una joven urarina observa el río Chambira en la región peruana de Loreto. Photo: Ginebra Peña"><img fetchpriority="high" decoding="async"
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        </a>

    </div>





    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/8-Urarinas.jpg" title="Mujeres de la comunidad de Nuevo Progreso lavan ropa en agua extraída del río Chambira. Photo:
Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/9-Girl-in-kitchen-Nuevo-Peru-Urarinas.jpg"
        title="Una niña se encuentra en la cocina de una casa en la comunidad indígena Urarina de Nuevo Perú, en el
        río Chambira en la región nororiental de Loreto en Perú. Photo: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/10-Urarinas.jpg" title="Una joven urarina se relaja en una hamaca mientras otra selecciona leña en una casa en el río
    Chambira de Perú. Photo: Ginebra Peña"></a>



    <!--LADY COOKING-->
    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Woman-cooking-in-Nueva-Union.jpg"
        title="María Inuma Macusi prepara una comida sobre el fuego en una casa de la comunidad urarina de Nueva Unión, en el río Chambira, en la región peruana de Loreto. Photo: Ginebra Peña"></a>





    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/11-Urarinas.jpg" title="Los niños de la comunidad Urarina de Nueva Unión, en el río Chambira de Perú, observan cómo un dron
    vuela por encima filmando el lugar donde una tubería cruza su comunidad. Photo: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/12-Urarinas.jpg" title="Vicente Arahuata Manizari, promotor de salud en la comunidad Urarina de Nueva Unión, sobre el río
    Chambira en Perú. Photo: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/13-Solar.jpg" title="Bajo la tenue luz de una bombilla de energía solar, un mono explora una mochila colgada de una percha
    en una casa en la comunidad Urarina de Nueva Unión. Photo: Ginebra Peña"></a>


    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/14-Urarinas.jpg" title="Jonatan Inuma Arahuata y Paquita López Rojas lanzaron el primer programa regular de radio en lengua
    urarina en Radio Ucamara en Nauta, Perú. Photo: Ginebra Peña"></a>


    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/15-Urarinas.jpg" title="Mujeres de la comunidad Urarina de Nuevo Perú observan cómo aterriza un dron después de sobrevolar su
    aldea. Las mujeres urarina en los pueblos a lo largo del río Chambira mantienen muchas tradiciones,
    incluido su estilo de vestir y tejer. Photo: Ginebra Peña"></a>

</div>
<!--END PHOTO GALLERY-->




<h2 class="gb-headline gb-headline-9bb7f3d6 gb-headline-text">La vida en el Chambira: Photo Gallery</h2>

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</div></div>

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<!-- SLIDESHOW SPANISH PHOTO GALLERY -->

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                <div class="item-details">
                    <p>El agua oscura y quieta refleja las copas de los árboles y las nubes mientras una canoa se
                        desliza a lo largo del canal que contiene una tubería que cruza la comunidad Urarina de Nueva
                        Unión, en el río Chambira de Perú. Foto por Ginebra Peña</p>
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                    <p>Una canoa se acerca a un lago donde se derramó petróleo de un oleoducto cerca de la comunidad de
                        Nuevo Progreso, en el río Chambira de Perú. El petróleo permanece en la turba de un pantano de
                        palmeras cercano al lago. Foto por Ginebra Peña</p>
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                <p>Cuando Leonardo Tello de Radio Ucamara lanza un dron para obtener una vista aérea de la comunidad
                    Urarina de Nuevo Perú, todos en la cocina se detienen a mirar. Foto por Ginebra Peña</p>
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                <p>Una familia comienza el día en la comunidad indígena Urarina de Nueva Unión en el río Chambira en la
                    región nororiental de Loreto en Perú. Foto por Ginebra Peña</p>
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                <p>Una niña Urarina de la comunidad de Nueva Unión es cautivada por un dron que sobrevuela. Foto por
                    Ginebra Peña</p>
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                    Ginebra Peña</p>
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                    río Chambira en la región nororiental de Loreto en Perú. Foto por Ginebra Peña</p>
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                    Chambira de Perú. Foto por Ginebra Peña</p>
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                    vuela por encima filmando el lugar donde una tubería cruza su comunidad. Photo: Ginebra Peña</p>
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                <p>Vicente Arahuata Manizari, promotor de salud en la comunidad Urarina de Nueva Unión, sobre el río
                    Chambira en Perú. Foto por Ginebra Peña</p>
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                    en una casa en la comunidad Urarina de Nueva Unión, Perú. Photo: Ginebra Peña</p>
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                    urarina en Radio Ucamara en Nauta, Perú. Foto por Ginebra Peña</p>
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                    aldea. Las mujeres urarina en los pueblos a lo largo del río Chambira mantienen muchas tradiciones,
                    incluido su estilo de vestir y tejer Foto por Ginebra Peña</p>
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		<title>Diario de viaje</title>
		<link>https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/diario-de-viaje/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jul 2022 22:46:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Barbara Fraser Todo el mundo habla de la «selva amazónica», pero cuando uno está allí se da cuenta de que en realidad es un mundo acuático. Los ríos son los caminos para todo tipo de vehículos: grandes embarcaciones fluviales que transportan pasajeros&#8230; Continuar Barbara Fraser Todo el mundo habla de la «selva amazónica», pero cuando ... <a title="Diario de viaje" class="read-more" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/diario-de-viaje/" aria-label="Leer más sobre Diario de viaje">Leer más</a></p>
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    <!-- BARBARA FRASER-->
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        <div class="text">
            <h4>Barbara Fraser</h4>
            <p>Todo el mundo habla de la «selva amazónica», pero cuando uno está allí se da cuenta de que en
                realidad es un mundo acuático. Los ríos son los caminos para todo tipo de vehículos: grandes
                embarcaciones fluviales que transportan pasajeros&#8230;</p>
            <button>Continuar</button>
        </div>
    </div>

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            </div>

            <div class="text">
                <h4>Barbara Fraser</h4>
                <p>Todo el mundo habla de la «selva amazónica», pero cuando uno está allí se da cuenta de que en
                    realidad es un mundo acuático. Los ríos son los caminos para todo tipo de vehículos: grandes
                    embarcaciones fluviales que transportan pasajeros, carga, e incluso algún búfalo de agua;
                    remolcadores que empujan barcazas repletas de madera o petróleo; barcos de pasajeros de larga
                    distancia con potentes motores; y pequeñas canoas cargadas con enormes racimos de plátanos o frutos
                    de palma.</p>

                <p>Viajar por los ríos puede ser peligroso. Las embarcaciones pequeñas pueden ser inundadas por la
                    estela que dejan los potentes motores, y los troncos sumergidos son un peligro incluso para las
                    embarcaciones grandes.</p>

                <p>Para todos los seres vivos del Perú amazónico, la vida está regida por la subida y bajada estacional
                    de las aguas. Cada año, los ríos se desbordan, esparciendo por la selva sedimentos ricos en
                    nutrientes y permitiendo a los peces nadar entre los árboles, comer sus frutos y esparcir las
                    semillas.</p>

                <p>La temporada de aguas altas es importante para la pesca, pero puede ser una época de escasez en las
                    comunidades. Las playas donde la gente siembra frijoles y otros cultivos desaparecen bajo un nivel
                    de agua que va de seis a nueve metros. La gente depende de alimentos básicos como la yuca, que se
                    planta en terrenos más altos, pero en lugares como Nueva Unión y Nuevo Perú, en el río Chambira de
                    Perú, no hay terrenos altos cerca. Así que puede ser una época de hambruna.</p>

                <p>Llegamos a Nueva Unión y encontramos toda la comunidad inundada. Las casas se levantan sobre pilotes,
                    pero el agua había subido más allá de las tablas que serían el primer piso en la estación seca, por
                    lo que las familias se habían trasladado al piso superior de sus casas. Las cocinas situadas detrás
                    de las casas, generalmente en un nivel intermedio entre los dos pisos, seguían por encima del agua.
                    Para visitar a los vecinos, ir a la escuela o incluso ir a la letrina, hay que remar hasta allí en
                    una canoa.</p>

                <p>Lo mismo ocurre en toda la Amazonía. La gente vive rodeada de agua. Durante la temporada de aguas
                    altas, una familia se baña y lava la ropa, las ollas y los platos en una pequeña balsa atada a la
                    puerta de su casa junto a su canoa. Cuando el agua de la crecida se retira, esas tareas diarias
                    —junto con la balsa y la canoa— se trasladan a la orilla del río.</p>

                <p>Los ríos y arroyos son también la única fuente de agua para el consumo humano, algo que las normas
                    peruanas de calidad del agua no tienen en cuenta. En las ciudades, la mayoría de la gente abre un
                    grifo para obtener agua, pero en los pueblos, el día comienza con el ritual de ir a buscar cubos de
                    agua al río. Eso significa que la gente debe beber a menudo agua contaminada por los residuos de las
                    ciudades, los pueblos y los emplazamientos industriales río arriba, incluidos los campos
                    petrolíferos. Unas 60 comunidades de los mayores bloques petrolíferos de la Amazonía cuentan con
                    plantas temporales de tratamiento de aguas, pero para todos los demás, no hay elección. Deben beber
                    agua que se sabe que está contaminada, en algunos lugares por tóxicos como metales y productos
                    químicos agrícolas, y prácticamente en todas partes por coliformes fecales. </p>

                <p>En la región peruana de Loreto, donde la producción de petróleo ha aportado miles de millones de
                    dólares a las arcas públicas a lo largo de medio siglo, sólo la mitad de los residentes están
                    conectados a sistemas públicos de agua, e incluso esa agua puede no estar adecuadamente tratada. En
                    los cientos de pueblos situados a lo largo de los ríos no hay sistemas de este tipo. Es una
                    contradicción ignorada durante demasiado tiempo por los responsables políticos que en este mundo de
                    delicados ecosistemas acuáticos, donde el agua es vida, el agua sea también un peligro para la salud
                    pública.</p>

            </div>
        </div>
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    <!-- MARILEZ TELLO-->
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            <h4>Marilez Tello</h4>
            <p>Nací por el río Corrientes, una zona donde está la petrolera, en un pueblo que se llama San Carlos,
                pero viví gran parte de mi niñez en Intuto, en el Río Tigre&#8230; </p>


            <button>Continuar</button>
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                <h4>Marilez Tello</h4>
                <p>Nací por el río Corrientes, una zona donde está la petrolera, en un pueblo que se llama San Carlos,
                    pero viví gran parte de mi niñez en Intuto, en el Río Tigre. Parte de sus tierras están inmersas en
                    el Lote 192, que en esa época se llamaba 1AB. </p>

                <p>En la mañanita, antes de ir al colegio, íbamos las niñas y los niños con las mujeres a traer agua.
                    Siempre veíamos manchas, todo el río impregnado de petróleo, y nadie decía nada, porque no sabíamos
                    qué significaba. Sabíamos que era petróleo, pero no sabíamos qué tanto daño podría ocasionar a la
                    salud. </p>

                <p>Era habitual, sobre todo después de una intensa lluvia, encontrar grandes capas de petróleo rebosando
                    sobre el río. Para recoger el agua, lo único que se hacía era ladear el petróleo derramado con los
                    envases, que en general eran tinajas de barro y una que otra olla de aluminio o balde de plástico.
                </p>

                <p>Cuando fui a hacer reportajes desde el Corrientes y el Tigre en el año 2018, tenía 40 años y era la
                    primera vez que había regresado a la zona desde los 10. Algo que nunca habíamos abordado en la radio
                    era la experiencia particular de las mujeres de la zona petrolera. Siempre se había escuchado más a
                    los hombres, y siempre se inclinaban más hacia el tema del trabajo. Pero las mujeres vivimos una
                    situación de distinta forma que los hombres. En esa oportunidad hemos podido recoger el testimonio
                    de la mujer, que no aparece mucho en las denuncias sobre el tema petrolero. </p>

                <p>Los recuerdos vividos por las mujeres Kichwa y Achuar sobre la actividad petrolera en las comunidades
                    de los ríos Tigre y Corrientes son diversas: de un helicóptero aterrizando en su comunidad,
                    aterrorizadas de ver gente extraña, escondiéndose debajo del montículo de ropa para no ser vistas,
                    el agua salada del río y las quebradas que no puede ser bebida y que queda impregnada en el cuerpo
                    luego de haberse bañado en el río, el humo negro y restos de hollín cayendo sobre el techo de las
                    casas cuando se quemaba el petróleo derramado, grandes barcazas navegando el río, capas de petróleo
                    en medio y en las orillas del río, grandes garzas vestidas de negro y peces varados sobre la manta
                    de petróleo, animales como el venado y la huangana, que los hombres cazaban para alimentar a sus
                    familias, bañadas de petróleo son algunos de los recuerdos. </p>

                <p>Para Lindaura Cariajano, mujer Kichwa del Vista Alegre del Río Tigre, recordar los primeros años de
                    presencia de las petroleras en su territorio es evocar los duros momentos que pasó y que guarda en
                    lo más profundo de su ser. Mientras caminamos por un cementerio abandonado en medio del bosque, nos
                    cuenta que allí están enterrados muchos niños y ancianos que murieron con fuertes dolores de
                    estómago, vómitos y diarrea luego de haber bebido agua del río. </p>

                <p>Los testimonios son bien fuertes, el sufrimiento de esa mujer que guarda la pérdida de un hijo o un
                    familiar y no sabe qué ha ocurrido. De guardar tantos años tanto dolor. Escucharlas, y que el resto
                    los escuche, imagino que para ellas es aliviador. Lindaura no es la única que perdió hijos y
                    familia. En los otros pueblos la misma historia se repite. Estos trágicos sucesos dan cuenta del
                    grado de daño a la salud emocional que causó y sigue causando una actividad que no respeta la vida y
                    sustento de los pueblos.</p>

                <p>Durante todo el viaje al Lote 192, lo que más recordaba era mi madre, quien vivía mucho de su vida en
                    esa zona y nunca olvidó. Después de que mi familia saliera a vivir en ciudades más distantes, donde
                    la vida era muy distinta, la que más regresó, cuando tuvo la oportunidad, era mi madre.</p>

                <p>En 2019, nos avisaron de la comunidad de Vista Alegre que la Sra. Lindaura había fallecido de cáncer
                    a la piel — la misma enfermedad de la que falleció mi madre siete años antes. Mi familia también
                    había vivido en el Corrientes y el Tigre, dos de los ríos más contaminados por la actividad
                    petrolera, según estudios. </p>

                <p>Los testimonios que hemos recogido nos llevan a un mensaje claro: Las mujeres y los hombres de la
                    selva peruana merecemos y tenemos el derecho a un ambiente y una vida sana. </p>

            </div>
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    <!-- LEONARDO TELLO-->
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        <div class="text">
            <h4>Leonardo Tello</h4>
            <p>Radio Ucamara tiene entre sus principales opciones trabajar junto a los pueblos indígenas en la
                Amazonía. El territorio de su intervención directa está principalmente en la confluencia&#8230; </p>


            <button>Continuar</button>

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            <div class="text">
                <h4>Leonardo Tello</h4>
                <p>Radio Ucamara tiene entre sus principales opciones trabajar junto a los pueblos indígenas en la
                    Amazonía. El territorio de su intervención directa está principalmente en la confluencia de los ríos
                    Marañón y Ucayali, donde forman el Amazonas, territorio habitado principalmente por el pueblo
                    kukama. El territorio es grande, más allá de este punto de intervención de la radio. Están también
                    los pueblos Urarina, Achuar y Quechua. Desde hace aproximadamente 15 años, la radio cuenta con dos
                    programas en lengua Kukama. A finales de 2021, logramos poner en la radio un programa en lengua
                    Urarina, conducida por Jonatan y Paquita, una pareja de jóvenes de las comunidades de Nuevo Perú y
                    Nueva Unión, en la cuenca baja del río Chambira. En estos programas las historias de mucha gente se
                    hacen visibles. El proceso memorioso es el más importante es este trabajo comunicacional. Por
                    primera vez se cuenta en primera persona los estragos de la industria extractiva en sus vidas. El
                    siguiente paso es visitar el Chambira. </p>

                <p>Nos dejamos conducir por los pasos de Paquita y Jonatan. Somos una delegación de siete personas,
                    incluyendo mi hijo Tsaku, de dos años, que nos acompaña. Apenas ingresando al Chambira hacemos una
                    primera parada en Ollanta. El Chambira tiene aguas negras que inundan estos territorios. Solo se
                    puede desplazarse por el río. Dos horas después estamos en Nuevo Perú y 30 minutos más tarde en
                    Nueva Unión, donde nos quedamos. Desde ahí visitamos Nuevo Progreso, comunidad situada a la altura
                    de la entrada al río Tigrillo, afluente del Chambira. También visitamos las zonas de derrames de
                    petróleo. Todo está inundado, pero los testimonios de afectaciones son duros. Estas comunidades
                    también están inundadas completamente. Los ojos del Tsaku están inquietos; la piscina es inmensa y
                    quiere probarlo. Mi corazón sufre. Aún es insuficiente nuestro trabajo en estos territorios. Nos
                    interpela y supera en todo sentido esta realidad, la del pueblo Urarina. Los testimonios de hombres
                    y mujeres agudizan aún más este sentimiento. Respiro hondo para continuar con las entrevistas. </p>

                <p>Nos llama la atención inmediatamente en Nueva Unión, como los Urarina han apilado tierra en un
                    determinado lugar para que la creciente no mate sus semillas (tallos de yuca e hijuelos de plátano)
                    que sembrarán apenas baje la creciente del río. Esta tecnología es probablemente nueva, ya que los
                    Urarina normalmente no están habituados a vivir en zonas inundables. Han sido llevados ahí por la
                    necesidad de conseguir ayuda del Estado.</p>

                <p>En este territorio está el Lote 8. Los testimonios de abandono y olvido del Estado se repiten como en
                    otras cuencas; pero aquí; además, se nota en los cuerpos y rostros de niños y mujeres. Las
                    injusticias golpean sus rostros a cada paso que damos. Se afianza en nosotros el compromiso de
                    seguir trabajando a su lado. Hemos hecho una primera entrada como radio Ucamara, que será el camino
                    para otros con el afán de hacer más visible a los Urarina del Chambira y sus demandas urgentes. </p>

                <p>Por Leonardo Tello Imina</p>

                <p>Hijo de padre kukama y madre achuar</p>
            </div>
        </div>
    </div>



    <!-- GINEBRA PEÑA-->
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        <div class="text">
            <h4>Ginebra Peña</h4>
            <p>El viaje a las comunidades urarina del río Chambira representaba un desafío para la fotografía. A
                pesar de haber fotografiado a muchas personas durante estos años&#8230;</p>

            <button>Continuar</button>

        </div>
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            <div class="text">
                <h4>Ginebra Peña</h4>



                <p>El viaje a las comunidades urarina del río Chambira representaba un desafío para la fotografía. A
                    pesar de haber fotografiado a muchas personas durante estos años que he vivido en la Amazonía, me
                    recorría un nerviosismo por el cuerpo, sabía que los Urarina tenían otras formas de expresarse, y me
                    preguntaba si sería capaz de leer su consentimiento en ser fotografiados o su incomodidad en sus
                    gestos si no compartíamos la lengua. (Suelo fiarme de las reacciones corporales de las personas al
                    ver la cámara para saber si desean o no ser fotografiadas. En muy pocas ocasiones en mi trayectoria
                    he considerado justificable imponer el acto fotográfico a una persona que no lo desea, y desde luego
                    ésta no iba a ser una de ellas). </p>
                <p>Tengo programada una sonrisa automática como cualquier occidental con un mínimo de interés en
                    expresar cordialidad con los desconocidos. El encuentro con las mujeres Urarina fue como mirarse en
                    uno de estos espejos de feria que distorsionan la imagen hasta convertirlo en algo cómico, así se me
                    antojó mi propia sonrisa al verla reflejada en su seriedad. </p>
                <p>Me dejaron desarmada y sin mi primera herramienta para romper el hielo: Rápido me pareció entender
                    que entre las Urarina no hay sonrisas sociales, el reír es una expresión espontánea y mi sonrisa
                    permanente les hacía reír de lo idiota que debería parecerles. Al poco rato de estar conmigo imagino
                    que debieron entender que no se trataba de un caso agudo de idiotez sino que eran más bien esfuerzos
                    de cortesía por mi parte, e intentaron devolvérmela en un gesto que me hacía sentirme incluso más
                    ridícula, pero bien recibida y con ganas de acogerme por su parte. Eso me facilitó el trabajo. </p>
                <p>Otra de las dificultades para trabajar, aparte de no compartir las convenciones sociales del gesto,
                    era que las comunidades estaban inundadas y no tenía una canoa a mi disposición para moverme
                    libremente, lo que dificultaba otra de mis herramientas fundamentales para retratar lo cotidiano: el
                    deambular por la comunidad charlando de casa en casa. </p>
                <p>La comunicación con las mujeres de las casas vecinas, incapaz de superar por mi parte los metros de
                    agua que nos separaban, se basó en miradas a lo largo de los tres días que estuvimos allí. Con una
                    joven en particular, debía tener unos años menos que yo y vivía en la casa de al lado, nos
                    observamos generando una suerte de complicidad, aunque nunca llegué a pisar esa casa por más que me
                    hubiera gustado. </p>
                <p>Este apartado recordaría a la ventana indiscreta, pero las casas de los Urarina no tienen paredes en
                    su mayoría … así que la fotografié abiertamente a la distancia y ella acogió mi fotografía divertida
                    con el juego mostrándome su día a día. Pensé que eran elucubraciones mías, pero el día de irnos me
                    dedicó una sonrisa enorme y un saludo muy afectuoso que me hizo pensar en una cálida reciprocidad.
                    No cruzamos palabra, pero en cierta manera, nos observamos y nos entendimos. </p>
                <p>Fue pasando el tiempo y el trabajo y yo seguía observando fascinada los (no) gestos de las mujeres y
                    de las adolescentes a las que fotografiaba. La expresividad en su rostro era contenida y medida en
                    casi todo momento, parecía que solo la abuela tenía el poder de saltarse esa norma tácita. La
                    seriedad parece ser el consenso social entre los adultos, pensaba. Sin embargo, eso cambió cuando
                    fuimos a la comunidad de Nuevo Perú, a la casa de la familia de Paquita López Rojas, una joven
                    urarina del equipo de Radio Ucamara, que con su pareja, Jonatan Inuma Arahuata, tiene el primer
                    programa en urarina en la radio.</p>
                <p>Leonardo sacó el dron para hacer imágenes aéreas de las comunidades. A la que lo arrancó a volar,
                    toda la compostura de la familia se esfumó para dar rienda suelta a una expresión de sorpresa
                    auténtica y fresca (visualmente hablando, me refiero) como un estallido espontáneo de curiosidad,
                    miedo y alegría a la vez. Pensé con nostalgia cuando habría sido la última vez que algo me había
                    asombrado a mí de esa manera. ¿Cómo se piensa cuando has nacido en el seno de una comunidad? ¿Cómo
                    es ser y sentirte parte de la comunidad y del entorno?</p>


            </div>
        </div>
    </div>
</div>

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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nuestro equipo</title>
		<link>https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/nuestro-equipo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jun 2022 19:39:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/huellas-del-petroleo/?p=4185</guid>

					<description><![CDATA[<p>Barbara Fraser Periodista Barbara Fraser es una periodista estadounidense que ha trabajado en Perú desde 1989. Trabajó en varios proyectos de comunicación y periodismo hasta 2003. Desde entonces, Barbara ha trabajado como periodista freelance, especializándose en cobertura ambiental, así como reportajes sobre salud pública y pueblos indígenas. Ha colaborado regularmente con Radio Ucamara en la ... <a title="Nuestro equipo" class="read-more" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/nuestro-equipo/" aria-label="Leer más sobre Nuestro equipo">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="gb-container gb-container-8e28ce18 alignfull" id="reporters"><div class="gb-inside-container">

<!--Reporters-->
<div class="credit-container">
    <div class="items">
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        </div>
        <div class="text">
            <h4>Barbara Fraser</h4>
            <h5>Periodista</h5>
            <p>Barbara Fraser es una periodista estadounidense que ha trabajado en Perú desde 1989. </p>
            <p>Trabajó en varios proyectos de comunicación y periodismo hasta 2003. Desde entonces, Barbara ha trabajado
                como
                periodista freelance, especializándose en cobertura ambiental, así como reportajes sobre salud pública y
                pueblos
                indígenas. </p>
            <p>Ha colaborado regularmente con Radio Ucamara en la cobertura de derrames de petróleo en el bajo Marañón.
            </p>
        </div>
    </div>


    <div class="items">
        <div class="img">
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        </div>
        <div class="text">
            <h4> Marilez Tello Imaina</h4>
            <h5>Periodista</h5>
            <p>Marilez Tello Imaina comenzó su carrera en la radio con UNICEF, produciendo programas de estimulación
                temprana
                para niños. </p>
            <p>Trabaja en Radio Ucamara desde hace 16 años como reportera y conductora de un programa informativo.</p>
        </div>
    </div>


    <div class="items">
        <div class="img">
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        </div>
        <div class="text">
            <h4>Leonardo Tello Imaina</h4>
            <h5>Periodista</h5>
            <p>Leonardo Tello Imaina es periodista desde hace 19 años. Durante los últimos 12 años se ha desempeñado
                como
                director de Radio Ucamara a orillas del río Marañón en Perú. </p>
            <p>Su padre es Kukama, una cultura que prosperó en la selva amazónica durante cientos de años antes de la
                llegada
                de los españoles. Su madre es Achuar, un grupo de indígenas que viven en la selva amazónica cerca de la
                frontera
                entre el norte de Perú y Ecuador. </p>
            <p>Leonardo tiene experiencia en producción de radio y video y ha formado parte del equipo de comunicación
                del
                Foro Social Panamazónico (FOSPA).</p>
        </div>
    </div>


    <!--photographer-->
    <div class="items divider">
        <div class="img">
            <img decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Ginebra-Pena.jpg" alt="Ginebra-Pena">
        </div>
        <div class="text">
            <h4>Ginebra Peña</h4>
            <h5>Fotógrafa</h5>
            <p>Nacida el 13 de julio de 1989 en Barcelona, Ginebra Peña es licenciada en Bellas Artes por la Universidad
                de
                Barcelona, en la especialidad de fotoperiodismo.</p>
            <p>Ha vivido en la cuenca del río Congo en Camerún y actualmente vive en la cuenca del río Pintoyacu, en la
                Amazonía peruana, donde compagina el trabajo como fotógrafa freelance con el activismo social a través
                de las
                asociaciones Zerca y Lejos y Suyay AL.</p>
            <p>Espera que su fotografía documental y fotoperiodismo resulte en una transformación social y ayude en la
                lucha
                por los derechos humanos individuales y colectivos.</p>
        </div>
    </div>

    <!--editors-->


    <div class="items divider">
        <div class="img">
            <img decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Eduardo-Franco-1.jpeg" alt="Eduardo-Franco">
        </div>
        <div class="text">
            <h4> Eduardo Franco Berton</h4>
            <h5>Editor</h5>
            <p>Eduardo Franco Berton es periodista de investigación ambiental, fotógrafo para la conservación y
                productor de documentales, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. El 2016 fundó <a href="https://www.raibolivia.org/">www.raibolivia.org </a>
                , una
                plataforma de noticias sobre medio ambiente, conservación y ciencias ambientales, que produce contenidos
                de Bolivia y América Latina. </p>
            <p>Ha contribuido de manera independiente para <i>National Geographic, Mongabay, Mongabay Latam, O Eco,</i> entre
                otros medios internacionales. Escribe sobre las selvas tropicales, el tráfico de vida silvestre, la
                explotación de recursos naturales, aspectos indígenas, además de otros temas ambientales en América
                Latina. </p>
            <p>Su trabajo ha sido galardonado con el Premio Reportaje sobre Biodiversidad, los TOYP <i>(Ten Outstanding
                Young Persons)</i> de la Cámara Junior Internacional de Santa Cruz, además de menciones honrosas en los
                Premios Latinoamericanos de Periodismo de Investigación ‘’Javier Valdez’’ y los <i>Society of Environmental
                    Journalists</i> (SEJ) Awards.</p>
            <p>Desde hace 13 años, con cámara en mano, Eduardo ha recorrido cinco continentes para: escribir sobre los
                gorilas de montaña en Ruanda; fotografiar colonias de pingüinos en la Patagonia; conversar con
                comunidades indígenas en lo profundo de las selvas tropicales; investigar el tráfico ilegal de
                escarabajos en Japón; y filmar la vida marina de los arrecifes de coral en el Caribe, siempre en
                búsqueda de historias e imágenes que den voz a la biodiversidad e inspiren la conservación de los
                ecosistemas.</p>
            <p>Eduardo se formó como abogado por la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra, tiene una Maestría
                en Cambio Climático por la Universidad Europea del Atlántico, y cuenta con estudios de postgrado en
                Derecho Ambiental, Gestión y Conservación de Áreas Naturales, y Escritura Creativa. </p>
        </div>
    </div>

 







<div class="items ">
    <div class="img">
        <img decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Lynne-Walker.jpeg" alt="Lynne-Walker">
    </div>
    <div class="text">
        <h4>S. Lynne Walker</h4>
        <h5>Coordinadora del Proyecto</h5>
        <p>S. Lynne Walker es presidenta y directora ejecutiva de InquireFirst, una organización de periodismo sin fines de lucro que fundó en 2016 para organizar talleres de periodismo en español y otorgar subvenciones para reportajes a periodistas latinoamericanos. Como parte de esa misión, fundó <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/es/" target="_blank" rel="noopener"><i>Montañas y Selva: Voices from the Andes and the Amazon</i></a> en el 2021.</p>
        <p>Lynne es finalista del Premio Pulitzer y pasó gran parte de su carrera informando desde México, donde se desempeñó como Jefa de la Oficina de la Ciudad de México de 1992 a 2008 para Copley News Service, con sede en San Diego.</p>
        <p>Su serie de cuatro partes sobre un pequeño pueblo de Illinois transformado por la inmigración, «Beardstown: Reflection of a Changing America», fue finalista del Premio Pulitzer 2004 en Reportajes Nacionales. Fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela Posgrado de Periodismo de la Universidad de Columbia (Nueva York) en 2005 por su destacada cobertura de América Latina.</p>
        <p>Como directora ejecutiva de InquireFirst, ha dictado talleres de periodismo en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Colombia, Paraguay, Bolivia, Argentina y Ecuador. Desde que fundó InquireFirst, Lynne ha establecido varios programas para periodistas latinoamericanos, así como para periodistas indígenas en México.</p>
        <p>Es la fundadora de <a href="https://vocesemergentes.com/" target="_blank" rel="noopener"><i>Voces Emergentes</i></a>
            , un diplomado intensivo de seis semanas para periodistas principiantes y estudiantes universitarios de periodismo. En 2020, fundó <a href="https://bajolalupa.news/home-spanish/" target="_blank" rel="noopener"><i>Bajo la Lupa</i></a>
            , un programa de subvenciones para apoyar el periodismo de investigación en América Latina.</p>
        <p>Lynne también es cofundadora de <a href="https://historiassinfronteras.com/es/" target="_blank" rel="noopener"><i>Historias Sin Fronteras</i></a>
            , establecida en 2020 para otorgar subvenciones para reportajes a escritores de ciencia, salud y medio ambiente en América Latina y es cofundadora de En <a href="https://www.imer.mx/micrositios/en-comun/" target="_blank" rel="noopener"><i>En Común: Conocimiento en Voz Viva</i></a>
            , un programa de radio en español que informa sobre ciencia, salud y medio ambiente para audiencias rurales e indígenas en América Latina. Los reportajes son realizados principalmente por periodistas indígenas en México.</p>
    </div>
</div>

</div>

</div></div>

<div class="gb-container gb-container-7b9b2945"><div class="gb-inside-container">

<h3 class="gb-headline gb-headline-09720fab gb-headline-text">CrÉditos</h3>


<div class="gb-grid-wrapper gb-grid-wrapper-cab279bb">
<div class="gb-grid-column gb-grid-column-755045ea"><div class="gb-container gb-container-755045ea"><div class="gb-inside-container">

<p class="gb-headline gb-headline-a23bb9ab gb-headline-text"><strong>Jessica X. Valenzuela</strong></p>



<p class="gb-headline gb-headline-7b5cbe30 gb-headline-text">Traducción al Español</p>

</div></div></div>

<div class="gb-grid-column gb-grid-column-8cf49daa"><div class="gb-container gb-container-8cf49daa"><div class="gb-inside-container">

<p class="gb-headline gb-headline-5a58c710 gb-headline-text"><strong>Jerusa Rodrigues</strong></p>



<p class="gb-headline gb-headline-21fcccba gb-headline-text">Traducción al Portugués</p>

</div></div></div>

<div class="gb-grid-column gb-grid-column-b13f0cf9"><div class="gb-container gb-container-b13f0cf9"><div class="gb-inside-container">

<p class="gb-headline gb-headline-996c505c gb-headline-text"><strong>Fermín García-Fabila</strong></p>



<p class="gb-headline gb-headline-683b438a gb-headline-text">Infografía</p>

</div></div></div>

<div class="gb-grid-column gb-grid-column-2c9fb395"><div class="gb-container gb-container-2c9fb395"><div class="gb-inside-container">

<p class="gb-headline gb-headline-4f5663b7 gb-headline-text"><strong>Radio Ucamara</strong></p>



<p class="gb-headline gb-headline-cbe1f5cd gb-headline-text">Videos</p>

</div></div></div>

<div class="gb-grid-column gb-grid-column-edb824d4"><div class="gb-container gb-container-edb824d4"><div class="gb-inside-container">

<p class="gb-headline gb-headline-15965e5d gb-headline-text"><strong>Luis J. Jiménez</strong></p>



<p class="gb-headline gb-headline-1d24f89d gb-headline-text">Diseño Web</p>

</div></div></div>
</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Un futuro sin petróleo</title>
		<link>https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/un-futuro-sin-petroleo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jun 2022 19:29:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/huellas-del-petroleo/?p=3769</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Puede Loreto tenerun futuro sin petróleo? Enormes pantanos de palma de aguaje (Mauritia flexuosa) en las tierras bajas amazónicas de Perú proporcionan alimento y fibra para los humanos y otras criaturas del bosque. Foto: Ginebra Peña Por Barbara Fraser Compartir: Cuando los buscadores encontraron petróleo cerca del río Corrientes, en el noreste de Perú en ... <a title="Un futuro sin petróleo" class="read-more" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/un-futuro-sin-petroleo/" aria-label="Leer más sobre Un futuro sin petróleo">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="gb-container gb-container-2ac45a36 alignfull" id="header-part-3"><div class="gb-inside-container">

<div class="header-part3-container">
  
  <div class="bg-container"></div>
  <div class="fg-container"></div>

  <div class="title-effect">
    <h1>¿Puede Loreto tener<br>un futuro sin petróleo?</h1>
  </div>
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<!--END arrow down-->

</div></div>

<div class="gb-container gb-container-ddb5b268 alignfull" id="figcaption"><div class="gb-inside-container">

<div class="wp-block-image" id="scrollDown">
<figcaption>Enormes pantanos de palma de aguaje (<i>Mauritia flexuosa</i>) en las tierras bajas amazónicas de Perú proporcionan alimento y fibra para los humanos y otras criaturas del bosque. Foto: Ginebra Peña</figcaption>
</div>

</div></div>

<div class="gb-container gb-container-b1b8dc5a" id="byline"><div class="gb-inside-container">

<!--BYLINE-->
<div class="tooltip-container">
    <p>Por <span class="fraser-tooltip-spa">Barbara Fraser</span></p>
</div>
<!--END BYLINE-->

</div></div>

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   </div>
   
  </div>

</div></div>

<div class="gb-container gb-container-38806e3b" id="story-3"><div class="gb-inside-container">

<p class="has-drop-cap">Cuando los buscadores encontraron petróleo cerca del río Corrientes, en el noreste de Perú en 1971, los funcionarios del gobierno prometieron que la nueva industria traería el desarrollo a la región amazónica de Loreto.</p>



<p>Medio siglo después, es relativamente poco lo que se puede mostrar de los ingresos —conocidos como <em>canon</em>— que ha generado la producción de petróleo en la región. La industria petrolera impulsó el crecimiento de Iquitos, la capital regional y la más grande ciudad amazónica de Perú, que había languidecido tras el auge del caucho de principios del siglo XX.</p>



<p>Ahora, sin embargo, Loreto está por debajo de la media del país en cuanto a atención médica y educación, pues apenas la mitad de los habitantes de la región están conectados a los sistemas municipales de agua, y las comunidades indígenas de los campos petrolíferos sufren una exposición continua a los contaminantes de los más de 1.000 lugares contaminados que se han registrado.</p>



<p>La producción de petróleo ha ido disminuyendo constantemente desde la década de 1980 —la producción del Lote 192 alcanzó un máximo de 120.000 barriles diarios en 1982— y la mayoría de los pozos producen ahora más agua que petróleo. Aunque los ejecutivos de Petroperú, la compañía petrolera nacional, insisten en que reactivarán el Lote 192, algunas personas empiezan a vislumbrar un futuro post-petróleo para Loreto.</p>



<p>«Tarde o temprano el petróleo va a acabar. Tarde o temprano va a acabar <em>el canon</em>. ¿Y qué se va a hacer»?, dijo Alberto Ríos, ingeniero eléctrico peruano de la Universidad Técnica de Ambato, en Ecuador. «Si sabes que tarde o temprano se va a acabar algo, tienes que prepararse. Si no estás preparado y no preparas a tu generación futura, si tienes una generación que ha vivido del petróleo y sabes que la futura generación no va a tener ese ingreso, al menos prepárala para que tenga otra perspectiva, para que puedan visualizar cómo van a vivir en el futuro, sabiendo que no va a haber el petróleo».</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Oil-barge-Saramurillo.jpg" alt="" class="wp-image-7772" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Oil-barge-Saramurillo.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Oil-barge-Saramurillo-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Un hombre observa pasar un remolcador y una barcaza petrolera frente a la comunidad indígena de Saramurillo en el río Marañón en 2016, durante una protesta por los impactos de la producción de petróleo. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>



<p>Los expertos afirman que la región se enfrenta a varias tareas monumentales para hacer frente a su pasado centrado en el petróleo y prepararse para el futuro. Debe abandonar los combustibles fósiles y optar por las energías renovables, incluso en Iquitos, una ciudad de medio millón de habitantes que no tiene carretera a la costa ni conexión a la red energética del país. Iquitos es la ciudad más grande de la cuenca del Amazonas a la que sólo se puede llegar por vía fluvial o aérea.</p>



<p>La región también tendrá que encontrar formas de sustituir los ingresos de las operaciones petroleras. Aunque los ingresos del <em>canon</em> han disminuido con el tiempo, especialmente en los últimos uno o dos años, cuando los campos petrolíferos se han cerrado por protestas y problemas de funcionamiento, la pérdida seguirá dejando un vacío en el presupuesto que será difícil de llenar en una región donde la mayor parte del empleo es informal.</p>



<p>Cincuenta años de operaciones petroleras, incluyendo al menos dos décadas sin regulaciones ambientales y aún más sin una supervisión adecuada, han contaminado el agua, el suelo y los sedimentos con residuos industriales. Hay escasez de datos sobre los impactos en los ecosistemas y la salud humana, y los expertos dicen que se necesitarían miles de millones de dólares para rehabilitar sólo los sitios que se han identificado hasta ahora.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-0c5522d6 gb-headline-text"><strong>Una abrumadora labor de limpieza</strong></h4>



<p>Caminando por un herboso campo cerca de la comunidad kichwa de Marsella, Maguen Magipo Vargas se detuvo a escarbar el suelo con su machete. Sin embargo, en lugar de raspar la tierra, la herramienta metálica chocó con algo parecido al asfalto: los restos de petróleo crudo que se quemó allí tras un derrame hace décadas.</p>



<p>La refinería que funcionaba junto al río Tigre en la década de 1970 hace tiempo que desapareció, pero el lugar sigue siendo uno de los más contaminados del Lote 192. Los equipos se enterraban allí y el crudo derramado se acumulaba en pozos que se quemaban o se cubrían, dijo Magipo. Los esfuerzos por reforestar el lugar han tenido poco éxito. De las ramas de un ralo limonero colgaban pequeños frutos junto a un estanque que, según Magipo, había sido un lago mucho más grande.</p>



<p>El emplazamiento de la refinería Marsella es uno de los 32 lugares del Lote 192 que han sido evaluados para su remediación en virtud de un acuerdo entre el gobierno y cuatro federaciones indígenas que representan a las comunidades del lote. Las organizaciones, conocidas conjuntamente como las «cuatro cuencas», presionaron al gobierno para que realizara un estudio técnico independiente de los lugares contaminados identificados por los monitores indígenas y considerados prioritarios.</p>



<p>El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo coordinó el estudio en el Lote 192 en 2018, con financiación del Ministerio de Energía y Minas del Perú. El <a href="https://www.pe.undp.org/content/peru/es/home/library/democratic_governance/eti-del-ex-lote-1ab.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estudio recomendó</a> una combinación de métodos para remediar el daño ambiental, incluyendo la eliminación de contaminantes y el uso de agentes biológicos como plantas o microbios. De forma decisiva, el informe instaba a planificar la remediación para cada cuenca, y no sólo a limpiar los puntos contaminados, ya que un punto aguas abajo de otros sitios contaminados podría volver a contaminarse.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Segundo-Cariajano-on-pipeline-in-12-de-Octubre.jpg" alt="" class="wp-image-3802" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Segundo-Cariajano-on-pipeline-in-12-de-Octubre.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Segundo-Cariajano-on-pipeline-in-12-de-Octubre-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Segundo-Cariajano-on-pipeline-in-12-de-Octubre-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Segundo Cariajano Hualinga, líder de la comunidad indígena kichwa de 12 de Octubre en el río Tigre de Perú, se para en una tubería de petróleo que atraviesa un lago contaminado y obstruido por sedimentos en el campo petrolero del Bloque 192. Foto: Bárbara Fraser</figcaption></figure>



<p>Un estudio similar, realizado en el Lote 8 a finales de 2021 y <a href="https://www.undp.org/es/peru/publications/estudio-t%C3%A9cnico-independiente-del-lote-8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicado en junio</a>, se hace eco de algunas de las recomendaciones del informe anterior, pero añade una advertencia. En las partes bajas de las cuencas, en lugares como la Reserva Nacional Pacaya Samiria, los ecosistemas de bosques inundados, con su cambiante flujo de agua y sus humedales de turba con bajo nivel de oxígeno, son tan complejos que quizá nunca sea posible remediar el daño causado por décadas de contaminación. En esos casos, la mejor opción será identificar las fuentes de los contaminantes e idear formas de limitar la exposición de las personas a ellos, dijeron los expertos.</p>



<p>El gobierno asignó inicialmente unos US$15 millones para el saneamiento. <a href="https://profonanpe.org.pe/proyectos/fondo-de-contingencia-para-remediacion-ambiental/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El fondo de contingencia para la remediación ambiental</a> cuenta ahora con unos US$111 millones, pero el estudio del Lote 192 estima que se necesitarían al menos US$300 millones para remediar sólo 92 lugares identificados en ese campo petrolífero. Los expertos afirman que la cantidad disponible hasta ahora está muy por debajo de lo que realmente se necesitará para restaurar los ecosistemas contaminados en los lotes, donde los monitores ambientales indígenas han identificado casi 2.000 lugares contaminados.</p>



<p>En 2006 se llegó a un <a href="http://observatoriopetrolero.org/wp-content/uploads/2019/02/Acta-Dorissa-22-10-06.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">acuerdo clave</a> entre las organizaciones de las cuatro cuencas y Pluspetrol, que operaba ambos lotes petrolíferos en aquel momento. La empresa se comprometió a conducir toda el agua producida —el agua caliente, salada y cargada de metales que se bombea de los pozos con el petróleo— de vuelta al subsuelo. Perú había hecho esto obligatorio para todos los nuevos pozos petrolíferos, pero había excluido a los que ya estaban en funcionamiento.</p>



<p>A finales de 2009, Pluspetrol <a href="https://andina.pe/agencia/noticia-pluspetrol-norte-invirtio-484-millones-reinyeccion-aguas-produccion-lotes-8-y-1ab-261228.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">devolvía toda el agua producida</a> a los pozos, pero los monitores ambientales afirman que se está filtrando agua salada de algunos, incluido al menos uno cerca de la comunidad 12 de Octubre en el río Tigre. Mientras tanto, es probable que las sales y los metales procedentes de millones de barriles de agua residual que se han vertido a lo largo de cuatro décadas hayan afectado a los sedimentos, los suelos y los organismos vivos de las cuencas hidrográficas, no sólo en los yacimientos petrolíferos, sino también aguas abajo, lo que constituye un peligro continuo para la salud ambiental, según los expertos.</p>



<p>Las probabilidades de limpieza y de una verdadera restauración del ecosistema, son inciertas. Las empresas que explotan los lotes se culpan mutuamente de la contaminación, aunque en un acuerdo anunciado en 2015 Occidental Petroleum <a href="https://www.theguardian.com/environment/2015/mar/05/indigenous-peruvians-amazon-pollution-settlement-us-oil-occidental" target="_blank" rel="noreferrer noopener">pagó una suma</a> no revelada a cinco comunidades achuar por la contaminación en la cuenca de Corrientes.</p>



<p>Félix Castro, fiscal ambiental en Nauta, dijo que el eventual cierre de los lotes 192 y 8 requerirá tanto la reparación de los daños como la eliminación de los cientos de kilómetros de tuberías que atraviesan los bosques y los ríos. También será necesario sellar todos los pozos, incluidos algunos abandonados que tienen fugas. En el pueblo de Miraflores, en el río Marañón, los residentes se quejan de que cuando el río sube, el petróleo de un pozo abandonado sale a la superficie durante las fuertes lluvias.</p>



<p>En Marsella, en el río Tigre, Magipo limpió la vegetación alrededor de una gran tubería en un lugar que denominó <em>«chanchería»,</em> llamada así porque era el lugar donde, hace décadas, los trabajadores introducían un dispositivo llamado chancho en la tubería para limpiarla. Las comunidades tienen una relación complicada con las viejas tuberías que ensucian sus territorios, dijo la antropóloga ecuatoriana María Antonieta Guzmán-González, que ha estudiado los impactos de las operaciones petroleras en las comunidades a lo largo del río Tigre.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Marsella-restos-de-ducto.jpg" alt="" class="wp-image-3763" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Marsella-restos-de-ducto.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Marsella-restos-de-ducto-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Marsella-restos-de-ducto-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Las tuberías abandonadas se encuentran entre los desechos que quedan en el área contaminada donde una vez estuvo una refinería de petróleo cerca de la comunidad de Marsella, en el río Tigre. El sitio ha sido designado como una prioridad para la remediación. Foto: Bárbara Fraser</figcaption></figure>



<p>Las comunidades cuidan de las tuberías abandonadas, a veces vendiendo el metal como chatarra, dijo, y protegiéndolas contra los forasteros que las hurtarían. Mientras esas cosas estén en sus tierras, dijo, también existe la esperanza de que el gobierno regrese eventualmente a limpiar el daño hecho al permitir que el bosque tropical haya sido tratado como una zona industrial.</p>



<p>«Las infraestructuras abandonadas son un elemento que permite a la gente obligar al Estado a asumir su responsabilidad», dijo.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-8c48a099 gb-headline-text"><strong>Tornar verde la red de Loreto</strong></h4>



<p>Aunque muchas de las comunidades de los lotes 192 y 8 y sus alrededores tienen electricidad sólo unas horas al día, si es que la tienen, el petróleo mantiene las luces encendidas en Iquitos, la capital regional. Sin acceso por carretera desde la costa o la sierra, la ciudad de medio millón de habitantes tampoco está conectada a la red de energía del país y obtiene su electricidad de un generador de diesel.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Solar-panel.jpg" alt="Solar-panel" class="wp-image-3803" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Solar-panel.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Solar-panel-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Solar-panel-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Un panel solar doméstico sobre el agua durante la temporada de inundaciones en la comunidad indígena Urarina de Nueva Unión, en el río Chambira de Perú. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>



<p>La propuesta de tender una línea de transmisión desde Moyobamba, ciudad de la vecina región de San Martín, hasta Iquitos se estancó cuando las organizaciones indígenas, los ecologistas y los funcionarios del Ministerio del Ambiente <a href="https://www.theguardian.com/environment/andes-to-the-amazon/2016/sep/03/latin-americas-largest-ramsar-site-586-transmission-line" target="_blank" rel="noreferrer noopener">objetaron</a> que el derecho de paso atravesaría ecosistemas sensibles y fomentaría la migración de colonos hacia la selva.</p>



<p>Sin embargo, si Iquitos no está conectada a la red nacional, y si la era del petróleo está llegando a su fin, la cuestión es cuál es la mejor manera de cambiar a una energía más verde y renovable para la capital, así como para las ciudades más pequeñas y las zonas rurales de la región.</p>



<div class="magnific-side-container">
    <a class="image-popup-vertical-fit" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/SOLAR_espanol.gif" title="">
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<figcaption><a href="https://www.ecologiaverde.com/ventajas-y-desventajas-de-la-energia-solar-2314.html" target="_blank" rel="noopener">
    Ecología Verde
</a></figcaption>
</div>



<p>Una posibilidad es el sol. Aunque la región del Amazonas no recibe la luz solar más intensa del país —el desierto costero del sur se lleva esa distinción—, los expertos dicen que hay suficiente para generar energía para los hogares y las empresas.</p>



<p>«Si yo tuviera que planificar el futuro de las comunidades, ciudades y pueblos de la Amazonía, me inclinaría por la producción local distribuida, principalmente de energía solar», afirma Paulo Nobre, investigador principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil.</p>



<p>«Lo más difícil no es la eficiencia», añadió, «sino conseguir que cada pueblo o ciudad sea independiente [para] no depender del petróleo o la electricidad que llega de otro lugar».</p>



<p>Durante casi dos décadas, el Ministerio de Energía y Minas del Perú ha instalado paneles solares en viviendas de la Amazonía. En Nueva Unión, a orillas del río Chambira, las casas que no tienen agua potable ni saneamiento tienen pequeños paneles solares que se instalaron a mediados de 2021. Son suficientes para alimentar una o dos bombillas y cargar un teléfono móvil.</p>



<p>Ivo Salazar, que trabajó en el programa del Ministerio de Energía y Minas a principios de los años 2000, aboga por conectar las casas de una comunidad en una minired. De este modo, se obtendría la electricidad suficiente para alimentar los electrodomésticos u otros equipos —congeladores para los pescadores, por ejemplo— que podrían permitir a las familias tener pequeños negocios.</p>



<p>Salazar, que actualmente trabaja para la organización sin fines de lucro Soluciones Prácticas, la cual tiene un proyecto piloto de instalación de energía solar en escuelas de las regiones peruanas de Amazonas y Puno, señala que la preocupación por la energía en Loreto va más allá de establecer una fuente renovable. El aumento de la eficiencia en el uso de la energía en Iquitos y la mejora del transporte en la ciudad son también cruciales, dijo.</p>



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    <a class="image-popup-vertical-fit" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/HIDROGENO_espanol.gif" title="">
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<figcaption><a href="https://www.greentechmedia.com/articles/read/green-hydrogen-explained" target="_blank" rel="noopener">
    Greentech Media 
</a></figcaption>
</div>



<p>Enio Pereira, investigador principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, que se especializa en la transición energética, afirma que para pasar de los combustibles fósiles a la energía solar podría ser necesario un paso intermedio.</p>



<p>Considera que el «hidrógeno verde» —producido mediante la separación de los átomos de hidrógeno del oxígeno en el agua, para luego utilizar el hidrógeno como combustible— es una posible solución. El proceso requiere energía —que debe provenir de una fuente renovable, como la solar, para que el hidrógeno se considere «verde»— y sigue siendo caro y poco utilizado, pero está <a href="https://www.greentechmedia.com/articles/read/green-hydrogen-explained" target="_blank" rel="noreferrer noopener">llamando cada vez más la atención</a>, sobre todo en Europa.</p>



<p>Se han sugerido otras alternativas —como la quema de biomasa o la generación de hidroelectricidad—, pero tienen importantes inconvenientes.</p>



<p>Los ejecutivos de Petroperú, la compañía petrolera nacional de Perú, insisten en que el petróleo será necesario durante algún tiempo y están buscando una compañía asociada con la cual operar el Lote 192. Mientras tanto, sin embargo, otra solución puede estar ya en el horizonte. En diciembre de 2021, la empresa francesa EDF Renewables <a href="https://www.edf-renouvelables.com/en/edf-renewables-wins-a-microgrid-tender-in-peru-combining-solar-power-generation-and-storage-to-supply-the-biggest-remote-city-in-the-world/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ganó una concesión de 20 años</a> para construir y operar una planta de energía fotovoltaica que sustituiría entre el 40% y el 50% de la energía que actualmente proporciona el generador de diesel de Iquitos.</p>



<p>Los ejecutivos de la oficina de la empresa en Perú declinaron una entrevista y Electro Oriente, el actual proveedor de energía, con el que EDF se asociaría, no respondió a las solicitudes de entrevista.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-c28b0cd1 gb-headline-text"><strong>Sustituir la economía del petróleo</strong></h4>



<p>Pero el petróleo no sólo mantiene las luces encendidas en Iquitos. La industria petrolera impulsó el crecimiento de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX y aportó unos US$37.000 millones a las arcas públicas en el último medio siglo, según el economista Roger Grández, de Iquitos, que ha estudiado la economía petrolera de la región. Y sigue representando una gran parte de los ingresos económicos de Loreto.</p>



<p>El reto será reemplazar esos ingresos, así como ayudar a la gente a desarrollar medios de vida decentes y sostenibles en las comunidades rurales donde las empresas petroleras han proporcionado puestos de trabajo y donde otras opciones económicas son escasas.</p>



<p>Pero no hay consenso sobre el modelo de desarrollo apropiado para una región cuya economía siempre ha dependido de la extracción de recursos naturales: pieles de animales y carne de caza, caucho, madera, petróleo y, más recientemente, oro extraído por dragas ilegales principalmente en los ríos Putumayo, Napo y Nanay. Los cultivos de productos básicos — los legales, como el cacao y el café, y los ilícitos, como la coca, el ingrediente activo de la cocaína—también han hecho su aparición en Loreto en las dos últimas décadas, provocando la deforestación.</p>



<div class="magnific-side-container">
    <a class="image-popup-vertical-fit" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/BIOMASA_espanol.gif" title="">
        <img decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/BIOMASA_espanol.gif" width="400" height="auto">
    </a>
<figcaption><a href="https://education.nationalgeographic.org/resource/biomass-energy" target="_blank" rel="noopener">
    National Geographic; Ríos, A.; Nobre, P.
</a></figcaption>
</div>



<p>Para el biólogo José Álvarez, que dirige la oficina de biodiversidad del Ministerio del Ambiente, <a href="http://revistas.iiap.gob.pe/index.php/foliaamazonica/article/download/476/527/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el futuro pasa por una bioeconomía</a> basada en una mejor gestión de la pesca y la fauna silvestre para proporcionar suficientes proteínas en las comunidades donde persisten la desnutrición y la anemia, junto con la recolección de frutos, fibras y otros productos del bosque sin cortar los árboles.</p>



<p>Su visión es similar a la propuesta realizada por un grupo de científicos en la cumbre climática de la ONU celebrada en Glasgow, Escocia en 2021. Bautizado como «Amazon 4.0», <a href="https://www.nytimes.com/2020/10/02/opinion/amazon-rainforest-climate-change.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ese modelo</a> también hace hincapié en una economía basada en la naturaleza, junto con la puesta de tecnologías modernas en manos de las comunidades locales.</p>



<p>Un <a href="https://growthlab.cid.harvard.edu/policy-research/loreto-peru" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estudio sobre Loreto</a> realizado por investigadores de la Universidad de Harvard concluyó que la falta de coordinación e información son los principales obstáculos para el crecimiento económico de Loreto en áreas como el turismo y el desarrollo de productos como los que prevé Álvarez. Hasta ahora, las iniciativas de bioeconomía son incipientes y operan a pequeña escala, y no está claro cuán pronto -o incluso si- representarán una parte importante de los ingresos económicos de la región.</p>



<p>La región también se enfrenta a otros retos económicos. Más del 80% de la economía de Loreto es informal, según el estudio de Harvard, en comparación con el 72% del conjunto del país, y las actividades ilegales —cultivos y tráfico de drogas, tala ilegal y, cada vez más, dragado ilegal de oro en los ríos— se expandieron durante la pandemia de coronavirus.</p>



<p>Recientemente, un <a href="https://www.facebook.com/Coordinadora-por-el-Desarrollo-de-Loreto-CDL-103356001493282/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">grupo</a> de empresarios y funcionarios del gobierno han lanzado una campaña para presionar al Congreso del Perú para que derogue la legislación que protege a los grupos indígenas seminómadas que viven aislados en Loreto. El grupo alega que apartar áreas de bosque para proteger a aquellos —cuya existencia cuestiona— es un obstáculo para el desarrollo de la región, incluida la nueva exploración petrolera.</p>



<p>Petroperú sigue promoviendo la producción de petróleo en la región, y algunos líderes indígenas han adoptado una postura ambigua. Beltrán Sandi, el nuevo presidente de ORPIO, la agrupación regional de federaciones indígenas, dijo que no se opone a la extracción de petróleo siempre que no contamine el medio ambiente y aporte beneficios a las comunidades locales. Mientras que otros instan a una transición para abandonar los combustibles fósiles.</p>



<p>Un grupo que ha adoptado una postura firme es el de los wampis, que en 2015 <a href="https://www.iwgia.org/en/peru/3265-wampis-nation-peru.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">se declararon nación</a> y formaron un gobierno territorial autónomo. En marzo de 2022, en una reunión con el relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, representantes de la nación wampis y de la Federación Nacional Achuar del Perú <a href="https://nacionwampis.com/lote-64-estamos-decididos-a-no-dejar-ingresar-a-las-empresas-petroleras-informaron-lideres-achuar-y-wampis-a-relator-de-la-onu/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reiteraron su oposición</a> a las operaciones petroleras en el Lote 64, en la cuenca del Pastaza.</p>



<p>El lote está ahora en manos de Petroperú, pero la empresa estatal carece de financiación para explotarlo sin un socio internacional. Al menos cuatro empresas petroleras internacionales se han retirado de ese lote a lo largo de los años debido a las protestas de las comunidades indígenas, y parece cada vez más improbable que se encuentre un socio dispuesto a invertir en nuevas exploraciones.</p>



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    <a class="image-popup-vertical-fit" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/HIDROELECTRICIDAD_espanol.gif" title="">
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    </a>
<figcaption><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aao1642" target="_blank" rel="noopener">Anderson et al</a>(2018),
    <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/aqc.3424" target="_blank" rel="noopener">Latrubesse et al</a> (2021), Fearnside,
    Philip
</figcaption>
</div>



<p>Sin embargo, la mayor parte de la selva tropical intacta de Perú se encuentra en Loreto, lo que hace que la región sea crucial para cumplir los <a href="https://climateactiontracker.org/countries/peru/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">compromisos de Perú</a> en virtud de los acuerdos climáticos internacionales, ya que la deforestación, principalmente debido al cambio de uso del suelo de forestal a agrícola, es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero del país. </p>



<p>Los grupos internacionales, <a href="https://www.iea.org/reports/net-zero-by-2050" target="_blank" rel="noreferrer noopener">incluida la Agencia Internacional de la Energía</a>, también han pedido que se prohíba el desarrollo de nuevos yacimientos petrolíferos y se reduzca drásticamente la producción para que el calentamiento global no supere los 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.</p>



<p>Con los recientes descubrimientos de petróleo en Guyana y Surinam, es poco probable que el petróleo de la Amazonía peruana –difícil de extraer y que ha sido fuente de crecientes conflictos con las comunidades locales– resulte atractivo para los inversores externos. Y el ex ministro de Medio Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, que ahora es jefe interino de la Comisión de Crisis Climática de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, ha señalado que, si el cambio climático va a empujar a la Amazonía más allá de un punto de inflexión, convirtiendo la selva amazónica en <a href="https://www.bbc.com/news/science-environment-60650415" target="_blank" rel="noreferrer noopener">una sabana tropical</a>, Loreto tendría que prepararse para un futuro aún más drástico.</p>



<p>Algunas ideas ya están siendo probadas por las comunidades indígenas del Amazonas a una escala pequeña y local, según Shapion Noninga, secretario técnico de la Nación Wampis. Incluyen cosas como cosechar aguaje, el fruto de una palma (<em>Mauritia flexuosa</em>) sin talar el árbol, plantar y cosechar un bambú no invasivo, hacer harina de plátano, piscicultura y gestión de peces silvestres. Estas cosas deben combinarse con la educación ambiental de los niños, añadió.</p>



<p>A Noninga le gustaría reunir a los científicos con los indígenas para discutir las posibilidades y elaborar una propuesta. Sueña con un plan creado conjuntamente por científicos e indígenas, no sólo para los wampis y no sólo para Perú, sino que pueda ser adoptado por todos los pueblos indígenas de la Amazonia.</p>



<p>«Nuestro futuro es uno sin petróleo», dijo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Lights-at-night-Nva-Union.jpg" alt="" class="wp-image-3805" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Lights-at-night-Nva-Union.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Lights-at-night-Nva-Union-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Lights-at-night-Nva-Union-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Por la noche, un suave resplandor muestra qué familias de Nueva Unión instalaron paneles solares y baterías en sus hogares. Los sistemas generan suficiente electricidad para encender una o dos bombillas o cargar un teléfono móvil, pero no para electrodomésticos más grandes. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>

</div></div>

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<!--STORIES' CARDS-->
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            <div class="title">
                    <h4>Un legado<br>de promesas rotas</h4>
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                    <h4>Cascada<br>de consecuencias</h4>
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                    <h4>Un futuro<br>sin petróleo</h4>
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                </div>
            </div>
        </a>
    </div>

</div>
<!--END STORIES' CARDS-->

</div></div><p>The post <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/un-futuro-sin-petroleo/">Un futuro sin petróleo</a> appeared first on <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es">Traces of oil in the peruvian amazon</a>.</p>
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		<item>
		<title>Cascada de Consecuencias</title>
		<link>https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/cascada-de-consecuencias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jun 2022 20:34:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/huellas-del-petroleo/?p=3695</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los derrames de petróleodesatan una cascadade consecuencias</p>
<p>The post <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/cascada-de-consecuencias/">Cascada de Consecuencias</a> appeared first on <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es">Traces of oil in the peruvian amazon</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="gb-container gb-container-2ac45a36 alignfull" id="part-2"><div class="gb-inside-container">

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    <h1>Los derrames de petróleo<br>desatan una cascada<br>de consecuencias</h1>
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<figcaption>Las inundaciones estacionales inundan el pueblo Urarina de Nueva Unión, dejando prácticamente sin suelo seco. La gente usa canoas para visitar a los vecinos o ir a la escuela, y sin un lugar lo suficientemente alto para los cultivos, la comida escasea. Foto: Ginebra Peña</figcaption>
</div>

</div></div>

<div class="gb-container gb-container-b1b8dc5a" id="byline"><div class="gb-inside-container">

<!--BYLINE-->
<div class="tooltip-container">
    <p>Por <span class="fraser-tooltip-spa">Barbara Fraser</span></p>
</div>
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<p class="has-drop-cap">Cuando a finales de junio de 2014 una mancha de petróleo y peces muertos era arrastrada por el río Cuninico, los habitantes de la comunidad de Cuninico no podían prever lo que el derrame de un oleoducto cercano supondría para su aldea de unas 80 familias. Ocho años después, la pesquería que sostenía a los habitantes del pueblo no se ha recuperado, la atención médica prometida por el gobierno en respuesta a una demanda de las comunidades afectadas solo se cumplió en parte, y el pago de los daños sigue pendiente.</p>



<p>‘’Las cosas están difíciles’’, dijo César Mozombite, líder de la comunidad de Cuninico, en la ribera donde el estrecho Cuninico se une al río Marañón en la región nororiental peruana de Loreto. ‘’Alimentación no hay. El pescado se ha perdido. Muchos padres de familia y jóvenes están saliendo a trabajar para sostener la familia, la vida es dura acá ahora.’’</p>



<p>Para los habitantes de los campos petrolíferos de la Amazonía peruana, los derrames de los pozos y oleoductos han traído consigo una cascada de consecuencias. Algunas, como los residuos alquitranados y los equipos desechados, son visibles. Otras, como los trastornos económicos, son menos evidentes. Además, persiste la incertidumbre sobre las repercusiones a largo plazo de los vertidos de petróleo en el medio ambiente y la salud humana, así como sobre la forma en que se limpiarán los daños medioambientales, si es que eso llega a ocurrir.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cesar-Mozombite.jpg" alt="Cesar-Mozombite" class="wp-image-3654" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cesar-Mozombite.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cesar-Mozombite-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cesar-Mozombite-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>César Mozombite, de la comunidad kukama de Cuninico, situada en la parte baja del río Marañón, afirma que los derrames de petróleo han provocado dificultades económicas en las comunidades afectadas. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>



<p>En comparación con algunos de los derrames de petróleo más tristemente conocidos del mundo, como el del Exxon Valdez en Estados Unidos o el del Prestige frente a la costa de España, el que se produjo río arriba de la aldea indígena kukama de Cuninico fue pequeño: unos 2.300 barriles de petróleo se filtraron en el canal destinado a contener los derrames. Pero en esta parte del mundo, donde la mayoría de los lugareños dependen del agua superficial para beber, cocinar y bañarse y no tienen forma de eliminar los contaminantes industriales, incluso un pequeño derrame es desastroso.</p>



<p>En Cuninico, el derrame de petróleo desencadenó una serie de impactos, algunos de los cuales se hicieron evidentes de inmediato — como los peces, las aves y la vegetación empapados de petróleo— y otros que se manifestaron en el transcurso de las semanas y los meses siguientes.</p>



<p>Aunque vivían cerca de lo que había sido uno de los sitios de pesca más ricos de la zona, de la noche a la mañana los pobladores perdieron tanto su principal fuente de alimentación como su medio de vida, ya que los comerciantes rechazaron su pescado. La gente tenía miedo de sacar agua del río, que había sido su principal suministro, y las madres se preocupaban por la salud de sus familias. Ocho años después, esos temores persisten.</p>



<p>En el gobierno, los acontecimientos marcaron un cambio en la forma en que la compañía petrolera estatal Petroperú, que opera el oleoducto, maneja los derrames. Inmediatamente después de que se descubriera la marea negra, la empresa contrató a hombres de la comunidad para que encontraran la rotura del oleoducto, que para entonces estaba bajo más de un metro de agua y espeso petróleo. Los hombres se sumergieron en el agua contaminada mientras buscaban la rotura, vistiendo ropa ordinaria, ya que no se les proporcionó equipo de protección.</p>



<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=QlQemzyhPrE" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un reportaje</a> emitido por el Canal 5, un canal de televisión limeña de alcance nacional, que también reveló que entre los trabajadores había unos menores de edad, obligó a sustituir a todo el directorio de Petroperú. La empresa también comenzó a trabajar con contratistas a los que se les exigió que proporcionaran equipos de protección a los trabajadores.</p>



<p>La limpieza creó puestos de trabajo que pagaban el equivalente a casi 25 dólares al día, más de siete veces la tarifa local habitual para los jornaleros. La paga, que atrajo a los forasteros que buscaban trabajo, también provocó una ola de inflación. Flor de María Parana, la «madre indígena» o representante de las mujeres de Cuninico, dijo que el precio de los huevos subió de cinco a un sol peruano, equivalente a unos 30 centavos de dólar, a dos por un sol, y luego a un sol por unidad. Incluso después de que terminaran las labores de limpieza y desaparecieran los trabajos, los precios nunca volvieron a los niveles anteriores al derrame.</p>



<p>Los dirigentes de Cuninico y de otras tres comunidades que habían pescado en la misma zona presentaron demandas para exigir asistencia médica e indemnización por los medios de vida perdidos y los daños medioambientales. Expusieron su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde Parana mostró una botella llena de agua contaminada a los representantes del gobierno peruano y de Petroperú. Sin embargo, hasta ahora la mayoría de las promesas de ayuda no se han cumplido.</p>



<p>A pesar de la limpieza, el petróleo permanece en el sedimento bajo el oleoducto. Lo mismo ocurre en otras comunidades de la cuenca del río Marañón que han sufrido derrames del oleoducto Norperuano, que pasa por Cuninico y decenas de otras comunidades a lo largo de su ruta hacia la costa, o de los oleoductos de los lotes 192 y 8, los campos petrolíferos más antiguos y grandes de la región de Loreto.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-0bb43c48 gb-headline-text"><strong><strong>Restos de petróleo en el sedimento</strong></strong></h4>



<p>Las fuertes lluvias estacionales provocan el desbordamiento de los ríos durante meses, depositando en los bosques sedimentos cruciales que contienen nutrientes, pero también arrastrando contaminantes a través de los vastos humedales de Loreto, de gran biodiversidad y complejidad hidrológica, donde los habitantes dependen de los ríos y los bosques para su sustento.</p>



<p>La temporada de lluvias en Loreto va aproximadamente de noviembre a mayo, y a principios de abril de este año el agua había superado el primer piso de varias docenas de casas de madera en Nueva Unión, una comunidad urarina en el río Chambira, un afluente del Marañón. A medida que el río subía, las familias habían recogido sus pertenencias y se habían trasladado a los segundos pisos de sus casas con techo de calamina.</p>



<p>En la parte trasera de cada casa, la plataforma de la cocina, con una fosa cuadrada llena de arena para el tradicional fuego de tres troncos, permanecía por encima del nivel del agua, mientras los patos remaban bajo las tablas del suelo y las gallinas se posaban en gallineros construidos sobre pilotes.</p>


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    <h1>“En 40 años de explotación petrolera,<br>
        no ha habido ningún desarrollo para los<br>pueblos indígenas del Chambira”</h1>
<p> Gilberto Inuma Arahuata</p>
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<figcaption>Roberto López, vicepresidente de la organización indígena urarina FEPIURCHA, guía su bote frente a las casas de la comunidad de Nueva Unión durante la temporada de aguas altas. Foto: Ginebra Peña</figcaption>

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<p>Hasta que el nivel del agua volvía a bajar, todas las actividades al aire libre —desde visitar a los vecinos hasta ir a la escuela— se hacían en canoa. Frente a la mayoría de las casas, una pequeña plataforma flotante de troncos amarrados hacía las veces de muelle para barcos y lugar para lavar la ropa y bañarse. Los niños pequeños chapoteaban en el agua con el calor del día, mientras los mayores jugaban a una especie de waterpolo alrededor de porterías de fútbol medio sumergidas junto a la escuela primaria hecha de madera.</p>



<p>En medio de la comunidad, dos viejos oleoductos surgieron del bosque inundado y luego desaparecieron bajo el río, emergiendo de nuevo junto a una cabina de control en la orilla más lejana. El oleoducto transporta el crudo desde los pozos petrolíferos río arriba hasta la estación de bombeo nº 1 de Petroperú en la localidad de Saramuro, en el río Marañón. En una tarde soleada, alguien había colgado una manta recién lavada sobre una de las tuberías para que se secara.</p>



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    <a class="image-popup-vertical-fit" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/MAPA1_espanol.jpg" title="">
        <img decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/MAPA1_espanol.jpg" width="400" height="auto">
        <figcaption>Gráfico: Fermín García</figcaption>
    </a>
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<p>No muy lejos de la comunidad, a lo largo de la ruta del oleoducto, un derrame de petróleo de hace casi una década fue limpiado inadecuadamente, según dicen los miembros de la comunidad. El lugar está bajo el agua en esta época del año, pero los líderes de la comunidad tienen fotos de la estación seca que muestran el crudo mezclado con el suelo.</p>



<p>Los habitantes de Nueva Unión y Nuevo Perú, un poco río abajo, se preocupan por lo que ocurre con ese sedimento contaminado cuando llegan las lluvias y el río crece. Los niños y los adultos sufren dolores de estómago y diarrea, pero es difícil saber si la causa son los contaminantes industriales o los coliformes que pueden salir de las letrinas inundadas, o si se trata de una combinación de ambos. Las normas de calidad del agua en Perú para los ríos amazónicos no tienen en cuenta el número de personas de toda la región para las que los cursos de agua son la única fuente de agua para su consumo.</p>


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<!--Foto GALLERY-->
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    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/1-Urarinas.jpg" title="El agua oscura y quieta refleja las copas de los árboles y las nubes mientras una canoa se
    desliza a lo largo del canal que contiene una tubería que cruza la comunidad Urarina de Nueva
    Unión, en el río Chambira de Perú. Foto: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/2-Urarinas.jpg" title="Una canoa se acerca a un lago donde se derramó petróleo de un oleoducto cerca de la comunidad de
    Nuevo Progreso, en el río Chambira de Perú. El petróleo permanece en la turba de un pantano de
    palmeras cercano al lago. Foto:
Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/3-2-Nuevo-Peru-1-Urarinas.jpg" title="Cuando Leonardo Tello de Radio Ucamara lanza un dron para obtener una vista aérea de la comunidad
        Urarina de Nuevo Perú, todos en la cocina se detienen a mirar. Foto: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/4-Urarinas.jpg" title="Una familia comienza el día en la comunidad indígena Urarina de Nueva Unión en el río Chambira en la
    región nororiental de Loreto en Perú. Foto: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/5-Urarinas.jpg" title="Una niña Urarina de la comunidad de Nueva Unión es cautivada por un dron que sobrevuela. Foto:
Ginebra Peña"></a>






    <div class="banner-image">
        <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/6-Urarinas.jpg" title="Una joven urarina observa el río Chambira en la región peruana de Loreto. Foto: Ginebra Peña"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/6-Urarinas.jpg" width="900" height="700">
        </a>

    </div>





    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/8-Urarinas.jpg" title="Mujeres de la comunidad de Nuevo Progreso lavan ropa en agua extraída del río Chambira. Foto:
Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/9-Girl-in-kitchen-Nuevo-Peru-Urarinas.jpg" title="Una niña se encuentra en la cocina de una casa en la comunidad indígena Urarina de Nuevo Perú, en el
        río Chambira en la región nororiental de Loreto en Perú. Foto: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/10-Urarinas.jpg" title="Una joven urarina se relaja en una hamaca mientras otra selecciona leña en una casa en el río
    Chambira de Perú. Foto: Ginebra Peña"></a>



    <!--LADY COOKING-->
    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Woman-cooking-in-Nueva-Union.jpg" title="María Inuma Macusi prepara una comida sobre el fuego en una casa de la comunidad urarina de Nueva Unión, en el río Chambira, en la región peruana de Loreto. Foto: Ginebra Peña"></a>





    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/11-Urarinas.jpg" title="Los niños de la comunidad Urarina de Nueva Unión, en el río Chambira de Perú, observan cómo un dron
    vuela por encima filmando el lugar donde una tubería cruza su comunidad. Foto: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/12-Urarinas.jpg" title="Vicente Arahuata Manizari, promotor de salud en la comunidad Urarina de Nueva Unión, sobre el río
    Chambira en Perú. Foto: Ginebra Peña"></a>

    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/13-Solar.jpg" title="Bajo la tenue luz de una bombilla de energía solar, un mono explora una mochila colgada de una percha
    en una casa en la comunidad Urarina de Nueva Unión. Foto: Ginebra Peña"></a>


    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/14-Urarinas.jpg" title="Jonatan Inuma Arahuata y Paquita López Rojas lanzaron el primer programa regular de radio en lengua
    urarina en Radio Ucamara en Nauta, Perú. Foto: Ginebra Peña"></a>


    <a href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/15-Urarinas.jpg" title="Mujeres de la comunidad Urarina de Nuevo Perú observan cómo aterriza un dron después de sobrevolar su
    aldea. Las mujeres urarina en los pueblos a lo largo del río Chambira mantienen muchas tradiciones,
    incluido su estilo de vestir y tejer. Foto: Ginebra Peña"></a>

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<!--END Foto GALLERY-->



<h2 class="gb-headline gb-headline-9bb7f3d6 gb-headline-text">La vida en el Chambira: Galería de Fotos</h2>

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<p>Al igual que en las demás cuencas a lo largo de los campos petrolíferos de la Amazonía, los ingresos de 50 años de producción de petróleo no se han invertido en la construcción de sistemas permanentes de agua potable o saneamiento en las comunidades más cercanas a la contaminación.</p>



<p>Como parte de un acuerdo con el gobierno, se instalaron plantas temporales de tratamiento de agua en 2014 y 2015 en unas 60 comunidades, pero prácticamente todas las demás comunidades a lo largo de los ríos están bebiendo agua de fuentes que no son aptas para el consumo humano.</p>



<p>Las plantas estaban pensadas como un recurso provisional mientras se construían sistemas permanentes de agua potable, pero dichos sistemas aún no se han materializado. En las comunidades que tienen plantas, las madres dicen que las enfermedades diarreicas han disminuido, pero en las comunidades más grandes, las familias que viven lejos de la planta siguen recurriendo al agua superficial contaminada.</p>



<p>Ninguna de las comunidades de la parte baja del río Chambira recibió plantas de tratamiento de agua, por lo que las familias de Nuevo Perú y Nueva Unión sacan agua de los alrededores de sus casas inundadas.</p>



<p>‘’Desde muchos años venimos sufriendo de la contaminación,’’ dijo Gilberto Inuma Arahuata, de 33 años, presidente de la Federación del Pueblo Indígena Urarina del Río Chambira (FEPIURCHA), que vive en Nueva Unión. ‘’Está contaminado el agua, el suelo y el aire’’, añadió, y como la gente depende de los cultivos y el pescado, ‘’los alimentos que sacamos también son contaminados.’’</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cassava-plants.jpg" alt="Cassava-plants" class="wp-image-3653" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cassava-plants.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cassava-plants-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Cassava-plants-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Una isla artificial en Nueva Unión sirve de refugio para las plantas de yuca, que se replantarán cuando baje el nivel del agua. Nueva Unión y Nuevo Perú se reubicaron en el río Chambira, donde no tienen terreno alto para sembrar cultivos durante la temporada de aguas altas. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>



<h4 class="gb-headline gb-headline-8706ecff gb-headline-text"><strong><strong>Los alimentos y el agua potable escasean en la temporada de lluvias</strong></strong></h4>



<p>En época de inundaciones, la falta de agua potable se une a otras dificultades. En los últimos años, tanto Nueva Unión como Nuevo Perú se trasladaron a la orilla del río Chambira desde afluentes más lejanos, menos accesibles, pero también con menos posibilidades de verse afectados por la contaminación industrial de aguas arriba.</p>



<p>Aunque los líderes de ambas comunidades afirman que la decisión fue tomada por los pobladores, los investigadores que han realizado extensas entrevistas en la parte baja del Chambira afirman que los residentes más antiguos eran reacios a trasladarse y que los forasteros animaron a los&nbsp; pobladores a hacerlo para que pudieran ser alcanzados más fácilmente por los programas de asistencia del gobierno, así como por posibles proyectos de desarrollo futuros.</p>



<p>Donde estaban antes, las comunidades tenían terrenos más altos para cultivos básicos como el maíz, la yuca y los plátanos. En sus ubicaciones actuales, todo está bajo el agua durante la temporada de lluvias. También tenían un acceso más fácil a los pantanos de palmeras llamados <em>aguajales</em>, donde las mujeres recogen cogollos de la palma de aguaje (<em>Mauritia flexuosa</em>), que utilizan para realizar tejidos que recientemente han sido <a href="https://www.gob.pe/institucion/cultura/noticias/45696-declaran-como-patrimonio-cultural-de-la-nacion-a-los-conocimientos-saberes-y-tecnicas-asociados-al-tejido-del-cachiguango-o-ela" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reconocidos oficialmente</a> por su importancia cultural.</p>


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<!-- SLIDESHOW PART 2 -->
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            </div>
            <div class="text">
                <p>Los pantanos de palmeras conocidos como aguajales, porque la palma aguaje (<i>Mauritia flexuosa</i>) juega
                    un papel clave en los ecosistemas amazónicos de la región de Loreto en Perú y en la vida de los
                    indígenas Urarina que viven allí.</p>
            </div>
        </div>

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            </div>
            <div class="text">
                <p>Los aguajales ayudan a regular el clima global al bloquear el carbono en capas de turba que se
                    acumulan debajo de los árboles.</p>
            </div>
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            </div>
            <div class="text">
                <p>El aguaje da un fruto de color naranja que es importante para los humanos y animales.</p>
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        </div>

        <div class="slide-effect">
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            </div>
            <div class="text">
                <p>Para las mujeres Urarina que viven a lo largo del río Chambira y sus afluentes, el aguaje también es
                    apreciado por su fibra, que se muestra aquí colgado para secarse en una casa.</p>
            </div>
        </div>

        <div class="slide-effect">
            <div class="image-part2">
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            </div>
            <div class="text">
                <p>Las mujeres recogen los brotes de las palmeras, como el que está detrás y ligeramente a la izquierda
                    de las hojas en esta foto.</p>
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            </div>
            <div class="text">
                <p>Las mujeres hilan la fibra en un hilo resistente, que tiñen con tintes naturales.</p>
            </div>
        </div>

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            </div>
            <div class="text">
                <p>Usando un telar de cintura tradicional, tejen el hilo en una tela resistente conocida como
                    cachihuango o ela.</p>
            </div>
        </div>

        <div class="slide-effect">
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            </div>
            <div class="text">
                <p>A veces combinan los hilos de fibra de palma con hilo comercial para un contraste colorido. Ercilia
                    Vela Macusi de Nueva Unión teje un textil multicolor en su casa en el río Chambira en Perú.</p>
            </div>
        </div>

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            <div class="text">
                <p>Como parte del rito de paso de la niñez a la adultez, las adolescentes aprenden el arte de tejer el
                    ela de sus madres y abuelas.</p>
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            <div class="text">
                <p>Las niñas adolescentes tejen sus primeros textiles como parte del rito de paso a la edad adulta.</p>
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            <div class="text">
                <p>Además de hilar la fibra y tejer, aprenden otras habilidades que serán importantes para ellas y sus
                    familias.</p>
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            <div class="text">
                <p>Según las primeras crónicas españolas, estos textiles históricamente fueron valorados por otros
                    pueblos amazónicos que comerciaban con los Urarina.</p>
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            <div class="text">
                <p>Los textiles son un símbolo del conocimiento tradicional transmitido de generación en generación de
                    mujeres Urarina.</p>
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            <div class="text">
                <p>También son un recordatorio de la estrecha relación entre el pueblo Urarina y los ecosistemas de
                    humedales que los sostienen, los cuales les proporcionan alimentos, plantas medicinales, materiales
                    de construcción y otros elementos necesarios para la vida cotidiana.</p>
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            <div class="text">
                <p>En 2019, el Ministerio de Cultura peruano declaró oficialmente a ela parte del patrimonio cultural
                    del país.</p>
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<p>Algunas familias mantienen pequeñas parcelas de cultivo en el antiguo asentamiento de la comunidad, a tres o cuatro horas de distancia en una canoa conocida como <em>peque-peque</em> por el sonido que hace su pequeño motor. Pero cuando las aguas crecen, la dieta de la gente se vuelve más precaria.</p>



<p>«El acceso a las parcelas pasó a un segundo plano frente a las promesas de proyectos y mejoras», dijo el antropólogo Emanuele Fabiano, de la Pontificia Universidad Católica del Perú en Lima, quien estaba trabajando entre las comunidades urarina del bajo Chambira cuando éstas decidieron trasladarse.</p>



<p>La discusión sobre el traslado fue tan intensa que le sorprendió la decisión.</p>



<p>«La gente lo vio como una oportunidad que no debía perderse», dijo, «aunque todo el mundo se da cuenta de que [en la nueva ubicación] no hay huertos y la calidad del agua no es buena».</p>



<p>El traslado al Chambira también facilitó el acceso a los productos que venden los comerciantes que viajan de pueblo en pueblo a lo largo del río. Como resultado, más alimentos procesados se han introducido gradualmente en la dieta de los pobladores, según dijo Fabiano.</p>



<p>Ese cambio se aceleró cuando la gente consiguió trabajos temporales con la compañía petrolera, limpiando derrames o realizando otras tareas de mantenimiento en los oleoductos. En las comunidades en las que hasta hace una década casi no se disponía de ingresos en efectivo, la gente de repente tenía un salario de obrero, al menos de vez en cuando.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-409303d1 gb-headline-text"><strong><strong>‘El Chambira está olvidado’</strong></strong></h4>



<p>Sin embargo, para Inuma, de FEPIURCHA, los beneficios han sido desiguales. Pluspetrol ha negociado los pagos por daños y perjuicios y el derecho de paso del oleoducto, pero los acuerdos se han alcanzado comunidad por comunidad, y éstos dependen más de la capacidad de negociación de los líderes que de criterios coherentes, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Urarinas.jpg" alt="" class="wp-image-3647" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Urarinas.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Urarinas-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Urarinas-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Niños de tres cursos comparten un sencillo edificio escolar de madera con escaso mobiliario y material en la comunidad indígena urarina de Nueva Unión. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>



<p>«En 40 años de explotación petrolera, no ha habido ningún desarrollo para los pueblos indígenas del Chambira», dijo. «Quienes se han enriquecido son las ciudades».</p>



<p>Estrecho y sinuoso, sin ningún tipo de embarcación de transporte público regular, el Chambira es una de las cuencas más inaccesibles de los campos petroleros. Debido a la distancia y a la dificultad de los desplazamientos, los urarina que viven allí han tenido menos contacto con las comunidades del Marañón o con las ciudades de Nauta e Iquitos. Las mujeres se visten con un estilo distintivo, con blusas brillantes y faldas más oscuras, y la lengua urarina se habla más que el español.</p>



<p>Al igual que otras comunidades urarina, Nueva Unión carece de servicios básicos como agua y saneamiento, y la escuela construida en madera sólo cuenta con mobiliario básico, sin siquiera tabiques para separar los diferentes grados. El año pasado, sin embargo, algunas familias obtuvieron pequeños paneles solares a través de un programa gubernamental, por lo que varias casas ahora lucen una o dos bombillas por la noche y la gente puede cargar los teléfonos móviles, aunque la señal es poco fiable.</p>



<p>A media hora río arriba en <em>peque-peque</em>, el pueblo de Nuevo Progreso es más grande y algo más comercial. Una mezcla de familias urarina y mestizas, la población de la comunidad aumentó cuando llegó gente a trabajar en la limpieza de un derrame de petróleo en un lago por donde pasa el oleoducto.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Water-tanks.jpg" alt="" class="wp-image-3648" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Water-tanks.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Water-tanks-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Water-tanks-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Las comunidades de los campos petrolíferos de la Amazonía peruana carecen de agua potable. En la comunidad de Nuevo Progreso, los tanques recogen el agua de lluvia, pero los residentes dicen que es insuficiente. Allí y en otras comunidades, las únicas fuentes de agua para consumo humano son los arroyos y ríos, la mayoría de los cuales están contaminados. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>



<p>La comunidad cuenta con algunos tanques para recoger el agua de lluvia, pero mucha gente sigue dependiendo del agua superficial. Nuevo Progreso también sufre otros problemas similares a los de Nueva Unión y Nuevo Perú aguas abajo, como la falta de empleos estables.</p>



<p>La atención médica también es inadecuada: para cualquier cosa que requiera algo más que cuidados básicos, la gente debe viajar río abajo hasta el Marañón. Las escuelas sólo cuentan con los materiales más básicos, y durante la temporada de lluvias los padres se preocupan por la seguridad de sus hijos, que van y vuelven de la escuela en canoas. Para empeorar las cosas este año, varias semanas después del inicio de las clases un profesor de primaria en Nueva Unión y tres de secundaria en Nuevo Progreso aún no se habían presentado a trabajar.</p>



<p>«El Chambira es olvidado,» dijo Hermógenes Tuanama Canayo, teniente gobernador de Nuevo Progreso. «Los ingresos del petróleo y otros fondos presupuestarios no han llegado a las comunidades ribereñas», dijo, y añadió que los políticos «tienen que ver cómo vive la gente aquí».</p>



<p>La calidad del agua sigue siendo una preocupación constante. En un pantano de palmeras situado en la orilla del lago donde se produjo el derrame de petróleo cerca de Nuevo Progreso, las hojas superiores de algunos de los árboles de aguaje se están muriendo, posiblemente a causa del petróleo que se ha impregnado en el suelo. Tuanama dijo que parte de los residuos de la limpieza se vertieron en ese pantano.</p>


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  <h1>“El Chambira es olvidado”</h1>
<p> Hermógenes Tuanama Canayo</p>
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<figcaption>Hermógenes Tuanama Canayo, teniente gobernador de la comunidad de Nuevo Progreso, en el río Chambira, saca un saco lleno de tierra contaminada de un aguajal  donde, según dice, los trabajadores que hacían la limpieza vertieron parte del petróleo que se derramó en un lago contiguo. Foto: Ginebra Peña</figcaption>

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<p>A principios de agosto, vadeando el agua que le llegaba hasta la cintura, sacó del pantano un saco lleno de tierra empapada de petróleo. Al tantear alrededor de sus pies con un palo, apareció una mancha negra que flotaba en la superficie del agua.</p>



<p>Al igual que los habitantes de Cuninico, en el río Marañón y otras comunidades cercanas y aguas abajo de las operaciones petrolíferas, él y otras personas a lo largo del Chambira culpan a la contaminación de la disminución de la pesca a lo largo de los años. Dicen que tienen que alejarse de sus pueblos y colocar más redes, y aun así capturan menos peces, y los que capturan son «cabezones», con cuerpos delgados.</p>



<p>Aunque parte de esa disminución se debe probablemente a la sobrepesca, ya que la pesca comercial se ha ampliado para alimentar a las crecientes poblaciones urbanas, los científicos afirman que la contaminación por petróleo también puede afectar a los peces.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-cf355677 gb-headline-text"><strong>‘Queremos un cambio en el Chambira’</strong></h4>



<p>Un derrame de petróleo mata a algunos peces inmediatamente, pero también hay efectos a largo plazo, dijo Valter Azevedo-Santos, un ictiólogo de la Universidad Estatal Paulista de Brasil que <a href="https://www.scielo.br/j/ni/a/Cd3nt6P4J677BhkfyDjW6QM/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">dirigió un estudio recientemente publicado</a> sobre el impacto del petróleo y la minería en los peces de la Amazonía. Algunos componentes del petróleo pueden afectar a la visión, el corazón y la capacidad de nadar de los peces, dificultándoles la caza de presas o la búsqueda de otros alimentos. Esa podría ser una razón por la que la gente dice que los peces están más delgados, dijo Azevedo-Santos.</p>



<p>Otras sustancias, sobre todo los hidrocarburos aromáticos policíclicos, pueden provocar cáncer y mutaciones y afectar a los embriones de los peces y a su reproducción. Metales como el mercurio, presente en el agua producida que se ha vertido desde los pozos petrolíferos a los ríos y arroyos durante décadas pueden acumularse en el tejido muscular y el hígado de los peces.</p>



<p>«Si el petróleo se mantiene en el ambiente, especialmente en el sedimento, puede perturbar los ecosistemas durante años,» dijo Azevedo-Santos. Añadió que estos impactos pueden extenderse por la red alimentaria, afectando a los animales y aves que se alimentan de los peces, así como a las personas que los capturan.</p>



<p>Las alteraciones de la actividad pesquera tienen un impacto económico, como aprendieron las familias de Cuninico tras el derrame de petróleo. En las comunidades indígenas de las zonas contaminadas, la escasez de pescado también puede ocasionar que los niños no aprendan las habilidades de pesca que son una parte importante de la identidad cultural de su pueblo, dijo Azevedo-Santos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Oil-and-fern.jpg" alt="" class="wp-image-3651" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Oil-and-fern.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Oil-and-fern-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Oil-and-fern-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>A pesar de la limpieza, los contaminantes de los derrames de petróleo permanecen en el medio ambiente, con impactos que pueden alterar los ecosistemas durante años. Foto: Ginebra Peña</figcaption></figure>



<p>Él recomienda un monitoreo continuo a lo largo de los oleoductos y en los lugares de los derrames, pero no hay estudios a largo plazo sobre el impacto de los contaminantes en los peces u otra fauna o en los ecosistemas de los campos petrolíferos de la Amazonía peruana. Además, Perú no cuenta con una normativa que establezca los límites máximos permitidos de metales o hidrocarburos en los sedimentos.</p>



<p>Tampoco existe un seguimiento a largo plazo de los impactos de los contaminantes en la salud humana. La preocupación por los posibles impactos en la salud ha aumentado desde 2006, cuando el Ministerio de Salud del Perú publicó un informe que mostraba altos niveles de cadmio y plomo en la sangre de los residentes de las comunidades achuar a lo largo del río Corrientes. El plomo afecta al sistema neurológico, especialmente en los niños, mientras que el cadmio es cancerígeno y puede causar enfermedades renales y problemas gastrointestinales.</p>



<p>Pruebas posteriores en otras comunidades han revelado altos niveles de algunos metales en la sangre de los residentes, pero en la actualidad no se han realizado estudios de salud ambiental para determinar las fuentes de los metales y, lo que es más importante, cómo reducir la exposición de la gente a ellos.</p>



<p>Mientras tanto, el agua sube y baja, año tras año, agitando los contaminantes, y la mayoría de los residentes de las comunidades rurales siguen careciendo de servicios básicos de agua y saneamiento, acceso a atención médica y escuelas decentes. Un plan del gobierno para «cerrar las brechas» en los servicios a las comunidades de los campos petrolíferos ha avanzado poco.</p>



<p>En Loreto, algunos empiezan a hablar de un futuro «post-petróleo», pero las comunidades de los campos petrolíferos siguen esperando el acceso a los derechos básicos.</p>



<p>‘’Queremos un cambio en el Chambira,’’ dijo Inuma de FEPIURCHA. ‘’Después de tantos años de daños y muerte, queremos desarrollo en el Chambira. «Queremos servicios básicos: escuelas, atención médica, agua, alcantarillado». Y en las zonas contaminadas,’’ añade, ‘’queremos la remediación».</p>



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<iframe loading="lazy" title="HUELLAS DEL PETRÓLEO CHAMBIRA (CASTELLANO)" width="909" height="511" src="https://www.youtube.com/embed/5vKZKXlIDZo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
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<!--STORIES' CARDS-->
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                    <h4>Un legado<br>de promesas rotas</h4>
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                    <h4>Cascada<br>de consecuencias</h4>
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                    <h4>Un futuro<br>sin petróleo</h4>
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</div>
<!--END STORIES' CARDS-->

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		<title>Un legado de promesas rotas</title>
		<link>https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/un-legado-de-promesas-rotas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Jiménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jun 2022 17:41:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/huellas-del-petroleo/?page_id=3581</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un legado de promesas rotas Un hombre está de pie en medio de la vegetación empapada de petróleo después de un derrame de petróleo en la comunidad de San Pedro, en la parte baja del río Marañón. Foto: Ginebra Peña Por Barbara Fraser y Marilez Tello Compartir: Lindaura Cariajano Chuje subió por la orilla del ... <a title="Un legado de promesas rotas" class="read-more" href="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/es/un-legado-de-promesas-rotas/" aria-label="Leer más sobre Un legado de promesas rotas">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="gb-container gb-container-2ac45a36 alignfull" id="header-part-1"><div class="gb-inside-container">

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      <h1>Un legado de<br> promesas rotas</h1>
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<div class="wp-block-image" id="scrollDown">
<figcaption>Un hombre está de pie en medio de la vegetación empapada de petróleo después de un derrame de petróleo en la comunidad de San Pedro, en la parte baja del río Marañón. Foto: Ginebra Peña</figcaption>
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</div></div>

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<!--BYLINE-->
<div class="tooltip-container">
    <p>Por <span class="fraser-tooltip-spa">Barbara Fraser</span> <span>y</span> <span class="marilez-tooltip-spa">Marilez Tello</span> </p>
</div>
<!--END BYLINE-->

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<div class="gb-container gb-container-dbfaf21a" id="story-1"><div class="gb-inside-container">

<p class="has-drop-cap">Lindaura Cariajano Chuje subió por la orilla del río y se adentró en el bosque, siguiendo un camino que sólo ella podía ver. Unos pasos más adelante de ella, un joven con un machete despejaba el camino mientras ella daba instrucciones: Un poco a la izquierda, un poco a la derecha, ahora todo recto. Era una mañana húmeda de septiembre de 2018, y los únicos sonidos que se oían eran el rítmico zumbido de las cigarras y los golpes secos del machete.</p>



<p>Unos minutos más tarde, se produjo un sutil cambio en el blando suelo que pisaban, ya que el terreno se volvió irregular, con ligeras depresiones. Cariajano se detuvo, apoyando la mano en una delgada lápida de madera que era casi invisible entre el follaje tropical.</p>



<p>“Esta es mi primera hijita”, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Lindaura-Chuje-en-cementerio.jpg" alt="Lindaura-Chuje-en-cementerio" class="wp-image-2671"/><figcaption>Lindaura Cariajano Chuje apoya sus manos en la lápida de la tumba de su pequeña hija en el cementerio cercano al pueblo kichwa de Vista Alegre, en el río Tigre de Perú. Foto: Barbara Fraser</figcaption></figure>



<p>Cariajano era una joven madre cuando el arroyo que les proporcionaba agua y pescado a ella y a los demás habitantes de Vista Alegre —una comunidad indígena kichwa asentada a orillas del río Tigre, en el noreste de Perú — se volvió negro. En algún lugar río arriba, hubo una fuga en un pozo o en una tubería de uno de los nuevos campos petrolíferos de Perú. El crudo se había filtrado en el bosque y los cursos de agua circundantes, y había sido arrastrado río abajo.</p>



<p>Poco después, los habitantes de la comunidad empezaron a enfermarse con dolores&nbsp; estomacales. Muchos murieron, retorciéndose de dolor y vomitando sangre. Entre ellos, estaba la primera hija de Cariajano, Lisette, de 6 meses. Pero no fue la única. Señalando con la mano, Cariajano señaló el cementerio cubierto de vegetación. «Todos los niños están aquí», dijo.</p>



<p>El río Tigre serpentea a través del mayor yacimiento petrolífero de Perú, conocido ahora como Lote 192, en una región habitada principalmente por indígenas quechua, achuar, kichwa, kukama y urarina. Cuando los buscadores encontraron petróleo en 1971, los funcionarios del gobierno prometieron que la industria traería el desarrollo a una región que había languidecido desde que el auge del caucho se fue a pique medio siglo antes.</p>



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        <figcaption>Cuando se inició la exploración petrolera en el noreste de Perú, cerca de la frontera con Ecuador, la Revista Proceso cubrió una visita a la región del entonces presidente Juan Velasco Alvarado, quien dijo que la industria traería desarrollo al Perú amazónico. <br>Foto: Ginebra Peña</figcaption>
    </a>
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<p>Pero 50 años de producción de petróleo han dejado profundas heridas en las comunidades y en la tierra. Las empresas, mal reguladas, talaron los bosques para dar paso a los pozos de petróleo y a una red de oleoductos que los conectaban con instalaciones de almacenamiento en la región y en la costa, a más de 850 kilómetros de distancia. Los derrames de petróleo fueron ignorados, mientras que el agua producida —el agua caliente, salada y cargada de metales que se bombea de los pozos con el petróleo— se vertió en los arroyos o en el suelo.</p>



<p>En este remoto rincón de Perú, donde todavía no hay carreteras salvo las construidas para dar servicio a los pozos de petróleo, la mayoría de la gente sigue bebiendo agua sin tratar de los ríos o arroyos. Cuando el río se ennegrecía o el agua tenía un sabor salado, los que podían cavaban pozos o caminaban hacia afluentes más limpios. Los que no tenían otra opción apartaban con sus manos la mancha aceitosa y sacaban agua que parecía limpia, sin saber que aún contenía hidrocarburos, metales pesados y otros contaminantes.</p>



<p>Para cuando Perú empezó a aplicar una legislación medioambiental más estricta en la década de los 90, ya se habían producido daños irreversibles. A medida que las comunidades comprendían el peligro que suponían los residuos tóxicos de las operaciones petroleras, empezaron a organizarse para exigir agua potable, atención sanitaria, limpieza de los lugares contaminados y restauración de los ecosistemas afectados. Sin embargo, para entonces, su relación con las empresas petroleras era complicada, ya que la industria que les proporcionaba puestos de trabajo y otros beneficios, era la misma que había contaminado sus tierras, sus vías fluviales, sus peces y los animales de monte que cazaban y había causado daños aún desconocidos para su salud.</p>



<p>A medida que la industria decae, con los campos petrolíferos agotados y el cambio climático presionando al mundo para que abandone los combustibles fósiles en favor de las energías renovables, las comunidades de los campos petrolíferos de la Amazonía peruana siguen careciendo de agua potable, sistemas de saneamiento, escuelas, electricidad y atención sanitaria decentes. Con la guerra en Ucrania, que ha hecho que los precios del petróleo alcancen cifras récord, los funcionarios del gobierno están tratando de dar nueva vida a la industria. Y aunque un <a href="https://www.undp.org/es/peru/publications/eti-del-ex-lote-1ab" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estudio reciente del Bloque 1AB</a>, como se conocía originalmente al 192, y <a href="https://www.undp.org/es/peru/publications/estudio-t%C3%A9cnico-independiente-del-lote-8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">otro del cercano Bloque 8</a>, han sentado las bases para la futura rehabilitación de los lugares contaminados, ese trabajo — si se lleva a cabo realmente — tomaría décadas y miles de millones de dólares.</p>



<p>Pero, a pesar del&nbsp; futuro incierto, el tiempo no borrará el recuerdo de una industria que ha marcado a la región y a sus habitantes.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-1a50a80f gb-headline-text"><strong>Primeros indicios de cambio</strong></h4>



<p>Lindaura Cariajano, de entonces ocho años, y otros niños estaban nadando cuando oyeron que unos desconocidos se acercaban por el bosque. Huyeron despavoridos, incluso dejando su ropa. Los hombres les dijeron: «Estamos haciendo trocha. Estamos buscando petróleo,” recordó. “Mi amiga me preguntó ¿qué es petróleo?».</p>



<p>Poco después, llegaron más <em>gringos</em> en un helicóptero —era la primera vez que los habitantes de la cuenca del Tigre veían una máquina de este tipo. Georgina Vargas, partera de Vista Alegre, recuerda que se refugió en su casa, donde se escondió en un montón de ropa. Pero su marido, que había vivido una vez muy abajo, en el tramo inferior del río Amazonas, no se inmutó. Le dijo que no tuviera miedo y permitió que los intrusos acamparan en su jardín.</p>



<p>Cariajano recuerda que los adultos se reunieron y decidieron permitir a los hombres construir su campamento de trabajo en las afueras de la comunidad. Los trabajadores ofrecían a los niños golosinas como galletas y mermelada — insumos&nbsp; que nunca habían visto antes — o les daban las sobras de sus comidas. La madre de Cariajano advirtió a sus hijos de que no comieran esa comida extraña, diciendo que estaba envenenada, y se rumoreaba que los forasteros eran <em>pelacaras</em>, criaturas que arrancaban la piel de la cara de una persona y chupaban su grasa corporal, que en el Amazonas suelen asociarse con forasteros de piel clara.</p>



<p>Por inquietantes que fueran, esos encuentros iniciales apenas ofrecían un indicio de los drásticos cambios que se extenderían rápidamente por esta región, bastante aislada, que incluía las cuencas del Pastaza, Corrientes, Tigre, Chambira y Marañón, a medida que miles de trabajadores acudían a desarrollar lo que se convertiría en dos de los campos petrolíferos más productivos de Perú.</p>



<p>Primero, llegaron los trocheros, que despejaron los caminos, o <em>trochas</em>, para efectuar la exploración sísmica. Los aldeanos oían las explosiones y sentían las vibraciones cuando los trabajadores perforaban agujeros y hacían estallar cargas a intervalos de 100 metros a lo largo de los caminos, creando ondas de choque que permitían a los ingenieros cartografiar los depósitos de petróleo.</p>


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<div class="gb-container gb-container-71c8f80e alignfull"><div class="gb-inside-container">

<figcaption>Un hombre pesca entre los pilares de una plataforma de perforación abandonada. La industria petrolera ha dejado un legado de contaminación, deforestación e infraestructura abandonada.
. Foto: Ginebra Peña
</figcaption>

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<p>Los hombres pasaron semanas enteras abriendo caminos de varios metros de ancho o más a través de la densa vegetación tropical, y despejando áreas más grandes a intervalos para permitir el aterrizaje de helicópteros. Les acompañaba «una estrepitosa maquinaria, compuesta por taladros portátiles, generadores de electricidad, compresores de aire, motosierras, motores fuera de borda, vehículos terrestres y helicópteros, un permanente bullicio», escribió la abogada de derechos indígenas Lily la Torre en su libro <em><u><a href="https://www.iwgia.org/es/recursos/publicaciones/317-libros/2876-slo-queremos-vivir-en-paz-experiencas-petroleras-en-territorios-indgenas-de-la-amazona-peruana" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¡Sólo queremos vivir en paz!</a></u></em></p>



<p>Comunidades enteras fueron desplazadas para dar paso a los campamentos de trabajadores, y los <em>trocheros</em> que tendían las líneas sísmicas a veces atravesaban directamente una comunidad. A lo largo de las dos décadas siguientes, se despejaron más de 10.000 kilómetros de líneas sísmicas en el campo petrolífero conocido primero como Lote 1AB y después como Lote 192, que estaba en manos de Occidental Petroleum, y más de 5.000 kilómetros en los lotes vecinos 8 y 8X, operados por la empresa estatal Petroperú.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-467b5dc2 gb-headline-text"><strong>Labor forzada y ríos contaminados</strong></h4>



<p>Esta perturbación provocó una serie de cambios en los pueblos quechua, achuar, kichwa, kukama y urarina situados a lo largo de los ríos, según la antropóloga ecuatoriana María Antonieta Guzmán-González, que ha estudiado los impactos de la industria petrolera, especialmente en la parte alta del río Tigre.</p>



<p>“La llegada de la petrolera implicó la llegada de mucha gente — muchos trabajadores, pero también comerciantes, que llegaron y se asentaron en la zona, y también regatones (comerciantes)”, señaló.</p>



<p>“Los comerciantes y madereros ya visitaban esas cuencas, pero con la llegada de las empresas que exploran en busca de petróleo, esas actividades se intensificaron”, añadió.</p>



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        <figcaption>Gráfico: Fermín García</figcaption>
    </a>
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<p>Al principio, las empresas no contrataban a los indígenas como trabajadores, pero los comerciantes pagaban a las comunidades&nbsp; para que les proporcionaran carne de monte y otros productos, en virtud de un sistema de trabajo por deuda que había existido al menos desde el auge del caucho que arrasó la Amazonía occidental a principios del siglo XX.</p>



<p>El comerciante equipaba al cazador con suministros, que se descontaban de su pago cuando entregaba la mercancía acordada. Sin embargo, bajo el control del comerciante, el cazador a menudo terminaba con una deuda infinita. La combinación del ruido de los barcos, los helicópteros, la construcción y las cargas sísmicas, junto con la tala de bosques para construir campamentos y nuevas aldeas para acomodar la afluencia de trabajadores, hizo que los animales de caza huyeran de las zonas que tradicionalmente habían sido terreno de caza de las comunidades.</p>



<p>La caza y la pesca para alimentar a tanta gente también agotaron las poblaciones de fauna silvestre. Además, los madereros llegaron junto con las empresas, aprovechando la oportunidad de cortar y vender árboles como la caoba y el cedro, despojando al bosque de los árboles grandes y de lento crecimiento que producían la madera más valiosa.</p>



<p>En toda la cuenca del Amazonas, la vida se centra en los ríos. En muchas aldeas, las casas están dispuestas en fila a lo largo de la orilla del río y, aunque no hay vallas, se entiende que el área frente a cada casa es el puerto de la familia, el lugar donde amarran su canoa y realizan las tareas diarias.</p>



<p>La jornada suele comenzar temprano cuando los niños van a buscar cubos de agua para cocinar y finaliza cuando la familia se baña en el río al concluir su trabajo del día. Entretanto, las mujeres lavan la ropa, limpian el pescado y asean a los bebés en pequeñas balsas de troncos. La gente pesca en los lagos cercanos y los niños juegan en el agua en el calor del día. En la mayoría de las comunidades, los ríos y arroyos son la única fuente de agua para beber y cocinar.</p>



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    <div class="text">
        <h3>Campos petrolíferos envejecidos, residuos tóxicos</h3>
        <p>Un derrame de petróleo en 2014 en la comunidad indígena kukama de Cuninico, sobre el río Marañón, así como
            más de una docena&#8230;<img loading="lazy" decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/plus-sign-logo.png" alt="" width="20" height="20"></p>
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        <figcaption>Un oleoducto cruza el río Chambira en la comunidad urarina de Nueva Unión, en el bloque 8, donde se
            han producido cientos de derrames de petróleo desde que el campo petrolífero comenzó sus actividades. Foto:
            Ginebra Peña
        </figcaption>

        <div class="text">
            <h3>Campos petrolíferos envejecidos, residuos tóxicos</h3>
            <p>Un derrame de petróleo en 2014 en la comunidad indígena kukama de Cuninico, así como más de una docena de
                otros desde entonces, procedía del oleoducto Norperuano, que se construyó en la década de 1970 para
                transportar crudo desde los entonces nuevos yacimientos petrolíferos amazónicos del país a través de la
                cordillera de los Andes hasta la costa del Pacífico. El oleoducto de 1,106 kilómetros fue una maravilla
                de la ingeniería en su momento, pero en 2014 había envejecido y se había corroído. Una agencia
                gubernamental de supervisión determinó que el oleoducto no había sido inspeccionado ni mantenido
                adecuadamente.</p>

            <p>Los dos campos petrolíferos —el bloque 192, que originalmente se llamaba 1AB, y el bloque 8— también son
                atravesados por oleoductos envejecidos, que están plagados de contaminación de derrames que nunca se
                limpiaron adecuadamente. Los yacimientos tienen su origen en el auge petrolero que azotó el Perú amazónico en la década de 1970, y que engulló a decenas de pequeñas comunidades que sufrirían las
                consecuencias durante el siguiente medio siglo.</p>

            <p>En ese momento, el gobierno peruano estaba ansioso por competir con el vecino Ecuador, donde la compañía
                petrolera estadounidense Texaco había comenzado a operar en 1967, y establecer la frontera nacional con
                mayor firmeza tras una cruenta guerra fronteriza. Al mismo tiempo, una crisis energética provocada por
                los recortes de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo había impulsado a las
                compañías petroleras estadounidenses a buscar otras fuentes.</p>

            <p>Petroperú encontró petróleo en la cuenca del río Corrientes en 1971, y Occidental Petroleum, compañía
                petrolera con sede en Estados Unidos, no tardó en hacer lo mismo en las cercanías. La nueva legislación
                concedía a las empresas extranjeras exenciones fiscales a cambio de entregar al Estado peruano la mitad
                del petróleo que producían, y casi una docena de ellas obtuvieron concesiones en los dos años
                siguientes.</p>

            <p>Sin embargo, la mayor parte del petróleo era crudo pesado, lo que encarecía su extracción. El auge se
                extinguió y la mayoría de las empresas extranjeras desaparecieron a mediados de la década de 1970.
                Occidental Petroleum se hizo cargo del bloque 1AB y Petroperú operó en el bloque 8, que incluía una
                frágil zona de humedales que ahora forma parte de la Reserva Nacional Pacaya Samiria.</p>

            <div class="right-image"><img decoding="async" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Limpieza-San-Pedro.jpg" width="400" height="auto">
                <figcaption>Trabajadores de la comunidad de San Pedro, en el bajo valle del Marañón, limpian un derrame
                    del oleoducto operado por la estatal Petroperú. Foto: Barbara Fraser
                </figcaption>
            </div>

            <p>En los primeros años, cuando la producción era mayor, casi dos tercios del petróleo de Perú procedía de
                los campos amazónicos de Loreto. Sin embargo, con el paso del tiempo, esto ha disminuido y, en los
                últimos años, el oleoducto, construido para transportar unos 100.000 barriles diarios, ha funcionado
                apenas a una cuarta parte de su capacidad.</p>
            <p>En la década de 1980, incluso el gobierno peruano reconoció que el Bloque 1AB era uno de los lugares más
                contaminados del país, con sus ecosistemas dañados o destruidos por vertederos inadecuadamente
                protegidos, derrames que nunca se limpiaron y agua residual—el agua caliente, con alto contenido de sal
                y metales, que se bombea de los pozos con el petróleo— que simplemente se vertió en ríos y arroyos.</p>

            <p>Como las concesiones petroleras han cambiado de manos, la responsabilidad de la limpieza se ha convertido
                en una cuestión de señalamientos y acusaciones, ya que es difícil demostrar qué empresa operaba el lote
                cuando se produjeron casos individuales de contaminación.</p>

            <p>El bloque 1AB/192 fue operado por Occidental de 1971 a 2000, por la empresa argentina Pluspetrol de 2000
                a 2015 y por la canadiense Pacific Stratum, posteriormente Frontera Energy, de 2015 a 2021. El bloque
                está actualmente inactivo, pero la empresa estatal Petroperú ha dicho que planea operarlo con un socio
                extranjero.</p>

            <p>Petroperú operó el bloque 8 hasta 1996, cuando Pluspetrol lo adquirió. Pluspetrol, que ahora tiene su
                sede en Ámsterdam, se declaró en liquidación en diciembre, poniendo en duda el futuro del bloque. En su
                anuncio, la empresa culpó a la agencia de supervisión medioambiental de Perú de considerarla responsable
                de la contaminación que se produjo mientras otras empresas operaban el bloque.</p>


            <p>Las comunidades achuar del río Corrientes demandaron a Occidental Petroleum ante los tribunales
                estadounidenses en 2007 por daños medioambientales, y en 2015 llegaron a un acuerdo extrajudicial por
                una suma no especificada. Otras comunidades han demandado en Perú por daños medioambientales y problemas
                de salud, pero la contaminación persiste.</p>

        </div>
    </div>
</div>



<p>Pero cuando comenzaron las perforaciones en los campos petrolíferos, los ríos se contaminaron.</p>



<p>“Antes de la compañía, el río era limpio,” dijo Vargas.</p>



<p>Pero ella recuerda una tarde en la que fue al río a bañarse después de pasar el día cuidando sus cultivos en el calor tropical.</p>



<p>“Sentí mi cuerpo gomoso. Todo mi cuerpo purito sal, todo mi pelo era sal,” dijo.</p>



<p>Encontró un arroyo con agua limpia donde podía bañarse para quitarse la sal, y ella y su marido se dieron cuenta de que debían dejar de beber agua del río. Algunas personas cavaron pozos. Pero para los que no tenían un arroyo cerca, los ríos eran la única opción.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-f9a5eeac gb-headline-text"><strong>Décadas de contaminación</strong></h4>



<p>Con el tiempo, se construyó un oleoducto de 1.106 kilómetros — una costosa maravilla de la ingeniería de aquel entonces , que con el paso del tiempo se fue deteriorando — para transportar el crudo de los campos petrolíferos del norte amazónico por la cordillera de los Andes, hasta el puerto de Bayóvar, en la costa del Pacífico, incluyendo un ramal desde el pueblo de Nuevo Andoas, en el río Pastaza. Sin embargo, hasta que se completó la red de oleoductos en los campos petrolíferos, el petróleo se transportaba río abajo en barcazas.</p>



<!-- TIMELINE INFOGRAFHIC-->
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    " alt="Revista-Proceso-Se-nos-viene-el-oleoducto" title="">
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        " width="400" height="auto">
<figcaption> Fuentes: Perupetro; La Torre, L.; PUINAMUDT; El Comercio; Gestión; La República; Mongabay. Gráfico: Fermín García</figcaption>
    </a>
</div>



<p>«Ese crudo que las barcazas transportaban a veces se derramaba&#8230; así se derramaba», dijo Lindaura Cariajano, separando sus manos unos 30 centímetros. «El río estaba negro. Las garzas estaban cubiertas de petróleo. No podían volar, así que murieron. Los peces saltaban y caían sobre el petróleo». Nadie había explicado a los habitantes indígenas de la zona que el crudo y sus derivados eran tóxicos, así que la gente recogía los peces y a veces el aceite en recipientes, introduciendo una mecha para hacer una pequeña lámpara.</p>



<p>Pasarían dos décadas antes de que Perú comenzara a aplicar la legislación medioambiental, y otra más, antes de que las empresas que operan los lotes 192 y 8 comenzaran a reinyectar el agua producida en el subsuelo en lugar de verterla al medio ambiente. Mientras tanto, miles de millones de barriles de agua salada y contaminada se bombeaban a los ríos y arroyos. Sólo en 2008, se vertieron al medio ambiente una promedio de 363.000 barriles de agua producida al día en el Lote 8 y una media de 576.000 al día en el Lote 1AB/192. Los daños causados por los vertidos de petróleo también han persistido, a veces mucho después de que el petróleo remanente haya sido arrastrado por el agua.</p>



<p>Si los ríos y arroyos son vitales para la vida cotidiana, son las <em>cochas</em>, o lagos, en el Perú amazónico los que proporcionan el sustento a la gente de las comunidades. Cuando los ríos crecen durante la temporada de lluvias, el agua sube por los arroyos y atraviesa los bosques bajos hasta llegar a las cochas, que sirven de criaderos de peces. Los peces migratorios, como el boquichico (<em>Prochilodus nigricans</em>), la palometa (<em>Mylossoma duriventre</em>) y la doncella (<em>Pseudoplatystoma fasciatum</em>) aprovechan el abundante suministro de alimentos en el bosque inundado, y luego regresan al río cuando pasa la temporada de lluvias y las aguas bajan.</p>



<p>Pero este flujo y reflujo, que esparce sedimentos cargados de nutrientes por todo el bosque, también puede agitar los contaminantes de los vertidos de petróleo que nunca se limpiaron.</p>



<p>El día en que Lindaura Cariajano regresó a la tumba de su hija en el cementerio cubierto de maleza, Llerson Fachín, el joven <em>apu</em> o líder de Vista Alegre, miraba la tierra seca y agrietada que rodea la Cocha Montano. El lago, que en otro tiempo&nbsp; fue una zona de pesca clave para su comunidad, tiene ahora apenas una fracción de su antiguo tamaño.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1100" height="733" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Apu-Llerson-Fachin-en-Cocha-Montano.jpg" alt="Apu-Llerson-Fachin-en-Cocha-Montano" class="wp-image-2688" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Apu-Llerson-Fachin-en-Cocha-Montano.jpg 1100w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Apu-Llerson-Fachin-en-Cocha-Montano-300x200.jpg 300w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Apu-Llerson-Fachin-en-Cocha-Montano-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><figcaption>Llerson Fachín, un líder de la comunidad kichwa de Vista Alegre, observa el lecho seco del lago conocido como Cocha Montano en el Lote 192. Foto: Barbara Fraser</figcaption></figure>



<p>“Esta cocha tiene una historia muy triste”, dijo él.&nbsp; “Desde los años 80, después de un derrame, desde allí se ha ido secando. Estamos perdiendo nuestras cochas, que son muy importantes para nosotros”.</p>



<p>Los residentes de Vista Alegre recuerdan el día en que el agua de la Cocha Montano se volvió negra por un derrame en un pozo de petróleo aguas arriba. El crudo cubrió el lago y fluyó hacia el río Tigre.</p>



<p>“Aquí morían una cantidad de peces. La superficie estaba negra, totalmente negra, y los peces estaban boyando”, dijo Fachín, añadiendo que los contaminantes de la zona alrededor del pozo petrolífero siguen llegando al lago cuando llueve. Ninguna de las empresas que han operado en el campo petrolífero lo ha limpiado.</p>



<p>“No se ha remediado nada. La naturaleza solo le ha limpiado. El agua, las lluvias, todo eso ha limpiado. Cuando el agua iba creciendo, crecía y mermaba, y así se iba sacando [el petróleo] poco a poco”, dijo.</p>



<p>De las operaciones petroleras, añadió, “Tener esas cosas no ha significado nada más que la muerte — muerte y pérdida de nuestros recursos naturales forestales y toda la fauna, y muchas vidas humanas también que hemos perdido. Progreso no puedo decir”.</p>



<h4 class="gb-headline gb-headline-3960d5e2 gb-headline-text"><strong>Luto por la muerte de lagos y niños</strong></h4>



<p>Pero la muerte de la Cocha Montano va más allá de la devastación medioambiental. También marca la ruptura de la relación entre los kichwas y el mundo natural con el que sus vidas están inextricablemente entrelazadas, en el que los bosques, los ríos, los peces, los animales y todos los seres vivos tienen <em>madres</em> — espíritus que los nutren y cuidan, y que dejarán a los humanos desamparados si los maltratan.</p>



<figure id="attachment_2664" aria-describedby="caption-attachment-2664" style="width: 377px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2664" src="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Julia-Chuje-200x300.jpg" alt="Julia-Chuje" width="387" height="581" srcset="https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Julia-Chuje-200x300.jpg 200w, https://inquirefirst.org/montanasyselva/proyectos/traces-of-oil/wp-content/uploads/Julia-Chuje.jpg 733w" sizes="auto, (max-width: 387px) 100vw, 387px" /><figcaption id="caption-attachment-2664" class="wp-caption-text">Julia Chuje, de la comunidad de Remanente, es una de las mujeres kichwas que han enterrado a sus hijos en los cementerios del río Tigre. Foto: Juanjo Fernández</figcaption></figure>



<p>“Cada quebrada, cada cocha, cada poza tiene su madre”, dijo Julia Chuje Ruíz, prima mayor de Lindaura Cariajano. “Algunas son boas, algunas son lagartos, algunas son rayas, algunas son como zúngaros, pero grandes. Algunas son tigres. Cada zona tiene su madre. Como el río también—cada poza tiene su madre. Pero cuando ya viene [la contaminación], ya la madre tiene que salir. O muere o sale. ¿A dónde se largará? Y tiene que mermar. Así se ha hecho Montano”.</p>



<p>Cuando la mancha aceitosa se arrastró río abajo, ennegreciendo el lago y derramándose en el río Tigre, “Allí se ha muerto un lagarto grande. De allí ha salido un lagarto grande, se ha atravesado acá arriba de Vista Alegre”, dijo Julia Chuje, señalando a lo lejos. “Hay una poza allí. Allí ha atravesado un lagarto grande. Ha salido de allí, y quizás se ha muerto”.</p>



<p>Y el lago se secó.</p>



<p>“Montano es una quebrada grande y tiene sus quebraditas”, añadió. “Esos también se han secado. Porque ya se fue su madre. Se ha muerto su madre. ¿Quién les va a atender? Se han muerto también. Esa cocha se seca, la quebrada se seca. Ya no hay”.</p>



<p>Julia Chuje tenía 13 años cuando los primeros trabajadores del petróleo llegaron a Vista Alegre, despejando las líneas sísmicas que cambiarían su vida y la de sus vecinos de una forma que no podían imaginar. «¿Qué vino a hacer la empresa?», se pregunta. «Me parece que vino a acabar con nosotros. Tantas muertes, ¿y quién va a pagar? ¿Quién va a pagar el daño que se ha hecho?».</p>



<p>Nunca se realizó una investigación exhaustiva, por lo que nadie sabe realmente qué mató a la mayoría de una generación de niños en Vista Alegre, junto con algunos de los jóvenes reclutas en un puesto militar cercano, en un tiempo relativamente corto.</p>



<p>José Álvarez, quien ahora dirige la oficina de biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente de Perú, se topó con el cementerio lleno de pequeñas tumbas a principios de la década de 1990 cuando trabajaba en la cuenca del Tigre. Según los expertos que consultó en ese momento, los síntomas eran compatibles con la hepatitis, probablemente traída al área por los trabajadores de los campos petroleros, y posiblemente exacerbada por la exposición a contaminantes en el medio ambiente. Las víctimas fueron enterradas en las afueras del cementerio de la comunidad y las familias se mudaron. Algunos se asentaron al otro lado del río, a un corto viaje en bote, donde ahora se encuentra Vista Alegre, y algunos en la comunidad cercana de Remanente u otros pueblos.</p>



<p>Poco a poco, el bosque ha ido recubriendo las tumbas, pero no ha podido borrar los recuerdos.</p>



<p>El cementerio “queda abandonado porque es lejos para venir”, dijo Lindaura Cariajano, de pie entre los árboles. Además de su hija pequeña, posteriormente perdió a otros dos niños, que están enterrados no muy lejos.</p>



<p>“Vomitando sangre que han muerto mis hijos”, dijo. “Yo siento pena por mis hijos. Hasta sachavaca se ha muerto, tomando agua de esa quebradita. Hasta ahora existe esa contaminación. No hace caso el estado, como ellos están bien tranquilos, comen, toman, con sus hijos bien, y nosotros aquí jodidos con esta contaminación”.</p>



<p>Apoyó la mano en la delgada lápida de madera.</p>



<p>“Esta es mi primera hijita,” dijo. “Tendría 35 años ahora.”</p>



<p><em>Nota del editor: Lindaura Cariajano</em> <em>Chuje murió de cáncer de piel en 2019.</em></p>



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